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FRANCISCO ARIAS SOLIS
INTERNAUTAS POR LA PAZ Y LA LIBERTAD, FORO LIBRE, LITERATURA.

04/07/2009 GMT 1.0

Nicolás Fernández de Moratín por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 19:45

Nicolás Fernández de Moratín NICOLAS FERNÁNDEZ DE MORATIN
(1737-1780)

“Admiróse un portugués
de ver que en su tierna infancia
todos los niños en Francia
supieran hablar francés.”
Nicolás Fernández de Moratín.

LA VOZ DE LA POESIA NEOCLASICA

El neoclasicismo, manifestación poética y artística del siglo XVIII, no coincide por completo con los límites estrictos del tiempo histórico. Este siglo del neoclasicismo empieza, realmente en 1737, el mismo año del nacimiento de Nicolás Fernández de Moratín, cuando Luzán publica su Poética y termina en 1830 al llegar a España –por medio de sus desterrados políticos- los aires románticos de Inglaterra y Alemania.

Nicolás Fernández de Moratín, Luzán, Cadalso, Hervás y Panduro, Iriarte, Samaniego y Meléndez Valdés son poetas totalmente desligados del barroquismo y que representan el neoclasicismo en su máxima espectacularidad.

De origen asturiano, Nicolás Fernández de Moratín nace en Madrid, el 20 de julio de 1737. Educado en un ambiente aristócrata y refinado, estudia Filosofía y Derecho. Fue ayudante del Guardajoyas real, del que era jefe su padre. Arbitro de gustos y modas en los salones de Madrid, formó con otros muchos escritores, la famosa tertulia de la Fonda de San Sebastián, opuesta a la Academia del Buen Gusto, del conde Torrepalma. Aficionado a la Economía, es socio de la Real Sociedad Económica, a la que dedica los últimos años de su vida, Nicolás Fernández de Moratín muere en Madrid el 11 de mayo de 1780.

Fernández de Moratín sentía el valor de lo castizo español. Prueba de este carácter popularizante son sus romances, llenos de garbo y sabor tradicional. Su carácter se ve marcado por dos aspectos: el tradicional español, que se refleja sobre todo en sus romances, y el neoclásico en sus ensayos y obras de teatro.

Como dramaturgo, cultivó el género de la tragedia de corte clásico: Lucrecia (1763), Hormesinda (1770) y Guzmán el Bueno (1777). De ellas sólo se representó Hormesinda, que no alcanzó éxito de público a pesar de su apoyo oficial. Es autor de una comedia La petimetra (1762), que rebela la enorme presión que en esos años ejercían las doctrinas francesas.

Moratín echó su cuarto a espadas en la polémica sobre el teatro nacional con varios folletos, Desengaños del teatro español (1763), diatriba con Calderón y defensa de lo galo. “El teatro español es la escuela de la maldad, el espejo de la lascivia, el retrato de la desventura, la academia del desuello, el ejemplar de la inobediencia, insultos, travesuras y picardías”. Lope y Calderón son los “corronpedores del teatro”. Ataca a los autos sacramentales, logrando que fueran prohibidas sus representaciones (1765).

Excelente versificador, de oído fino y delicado, de gran talento descriptivo, pasa por ser uno de los más grandes poetas de su siglo. Sus famosas quintillas Fiestas de toros en Madrid figuran entre “Las cien mejores poesías líricas de la lengua castellana”, escogidas por Menéndez Pelayo, entre lo mejor de la literatura española antigua y moderna.

En 1797, su poema El arte de las putas fue prohibido por la Inquisición, no pudiendo publicarse hasta 1898. Sus versos fueron publicados por su hijo Leandro: Obras póstumas de D. Nicolás Fernández de Moratín, entre los arcades de Roma Flumisbo Thermodonciaco. Son dignas de la mejor antología, algunos trozos del poema didáctico La Diana, los romances de Don Sancho de Zamora y las odas A Pedro Romero, torero insigne, y A los ojos de Dorisa. Y como dijo nuestro poeta: “Y si mi verso / la suerte amiga / da, que en el mundo / durable exista, / aplauso eterno / haré que os siga, / y en otros siglos / daréis envidia”.

Francisco Arias Solís

La primera condición para la paz es la voluntad de lograrla.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
URL: http://www.internautasporlapaz.org

Bartolomé Leonardo de Argensola por Francisco Arias Solis

franciscoarias @ 07:45

BARTOLOMÉ LEONARDO DE ARGENSOLA
(1562-1631)

“Dime, Padre común, pues eres justo,
¿por qué ha de permitir tu providencia
que, arrastrando prisiones la inocencia,
suba la fraude a tribunal augusto?”
Bartolomé Leonardo de Argensola.

LA VOZ DE LA ELEGANCIA

Dentro de su arraigado gusto clásico, Bartolomé –puesto en comparación con su hermano Lupercio- se distingue por un acento más brioso y personal; evitando igualmente la pompa gongorina, no está exento de cierto brillo exterior, entonado unas veces, cálido y delicado otras. A pesar de su condición eclesiástica, Bartolomé fue mucho más sensible a la belleza femenina que su hermano Lupercio, y aunque sus versos amorosos también parecen ajenos a pasiones personales, se recrean en descripciones físicas de goloso sabor sensual, aunque delicadamente contenido, y sin mezcla por lo común de consideraciones filosóficas ni morales. De gran hermosura es el soneto que comienza: “Su cabello en holanda generosa / Fili enxugò, imitando al real decoro / con que orna su tocado, persa o moro, / bárbara infanta o preferida esposa...”.

Entre los mejores sonetos de Bartolomé Leonardo de Argensola se halla La providencia que figura entre “Las cien mejores poesías líricas de la lengua castellana”, escogidas por Menéndez Pelayo, entre lo mejor de la literatura española antigua y moderna.

Bartolomé Leonardo de Argensola, el menor de los dos hermanos, nació en Barbastro, provincia de Huesca, el 26 de agosto de 1562. Se ordenó sacerdote a los veintidós años, después de haber estudiado en la Universidad de Huesca, Zaragoza y Salamanca. Fue nombrado rector de Villahermosa, cabeza del ducado de su nombre (y así se le designa a veces por este título), vivió algún tiempo en Madrid como capellán de la emperatriz María de Austria, y pasó a Nápoles en la comitiva del conde de Lemos, acompañando a su hermano Lupercio. Fue nombrado cronista de Aragón en sustitución de Llorente, que había sucedido a su hermano Lupercio, y canónigo de la Seo de Zaragoza. El poeta aragonés murió en Zaragoza el 4 de febrero de 1631. Sus obras poéticas, con el nombre de Rimas, fueron publicadas en unión de las de sus hermanos.

Su producción aventaja en extensión y calidad a la de aquél; aunque no debe omitirse que su vida fue mucho más larga y que su obra no hubo de sufrir las pérdidas producidas en la de Lupercio. Como éste, fue Bartolomé enamorado seguidor de los clásicos grecolatinos. Recomendaba su estudio e imitación, pero pedía a su vez, luego de asimilados, se levantara sobre ellos la propia personalidad. Así lo hizo, efectivamente, Bartolomé, por lo que su obra, en conjunto, resulta mucho más vigorosa y original que la de su hermano. Las cualidades del estilo de Bartolomé son: difícil arte de decir las cosas con elegancia y exactitud, tino exquisito para escoger la palabra precisa, exquisitez para articular las frases, serenidad nunca turbada por apasionamientos, busca de la eficacia estética más en la propiedad y ternura de los vocablos que en las violencias sintácticas o en las figuras desusadas. En estética literaria, Bartolomé Argensola abogaba por los modelos y la sumisión, siempre que el poeta poseyera auténtica vida: “La naturaleza se ayuda del arte, pero no se sujete a ella”.
El poeta alcanzaba estos resultados después de una tenaz labor de lima. Bartolomé no llegó, como su hermano, a destruir originales de los que no se sentía satisfecho, pero se negó siempre a imprimirlos, haciendo suya la advertencia horaciana de no dar a conocer los escritos antes de los nueve años. De Bartolomé dijo don Diego Saavedra Fajardo en su República literaria que era “gloria de Aragón y oráculo de Apolo cuya facundia, erudición y gravedad, con tan puro y levantado espíritu y tan buena elección y juicio en la disposición, en las palabras y sentencias, serán eternamente admiradas de todos, y de pocos imitadas”.

Bartolomé Leonardo gozó fama entre su contemporáneos de hombre mordaz y dado a la sátira, y, efectivamente, cultivó este género con fortuna. El propio poeta reconoció el influjo que sobre él habían ejercido cuatro grandes satíricos: Horacio, Juvenal, Persio y Marcial. “En el cuadro de la sátira española del siglo XVII –dice Blecua-, la figura de Bartolomé Leonardo destaca por su gravedad y delicadeza. Censor severo de las costumbres de su época, rara vez se deja llevar por antipatías personales”.

Como historiador, Bartolomé continuó los Anales de Jerónimo de Zurita, compuso las Alteraciones populares de Zaragoza en 1591, las Advertencias a la historia de Felipe II por Cabrera de Córdoba, y la Conquista de las islas Molucas, escrita a instancias del conde de Lemos, presidente del Consejo de Indias en la época de su descubrimiento.

Finalmente mencionaremos el que para Blecua “ es sin disputa el soneto más fino y encantador de toda nuestra literatura, rebosante de gracia poética y lleno de delicadeza”, y que comienza con este famoso cuarteto: “Firmio, en tu edad, ningún peligro es leve; / porque nos hablas ya con voz escura, / i aunque dudoso, el bozo a tu blancura / sobre ese labio superior se atreve”.

Francisco Arias Solís

Paz y libertad.

Nuevo portal de Foro Libre e Internautas por la Paz y la Libertad
URL: http://www.internautasporlapaz.org.

03/07/2009 GMT 1.0

Francisco Rodríguez Marín por Francisco Arias Solis

franciscoarias @ 21:07

Francisco Rodríguez Marín FRANCISCO RODRIGUEZ MARIN
(Osuna,1855-Madrid,1943)

“Este varón provecto, de aguileña
nariz y negros ojos penetrantes,
canosas barbas y color cenceña,
como su vida al declinar Cervantes...”
Francisco Rodríguez Marín.

LA VOZ DEL PRIMER CERVANTISTA

Si alguna personalidad debe encabezar la lista de los preclaros hijos de Osuna es precisamente el de que fuera durante medio siglo el primer cervantista español.

Pese a la bien merecida nombradía de Francisco Rodríguez Marín, una obra tan divulgada y, en conjunto, valiosa como el Diccionario de Literatura Española de la Revista Occidente comete el yerro de situar el nacimiento en el año 1885 acortando en treinta años la larga existencia del más famoso osunense de la etapa contemporánea

Si bien fue de profesión abogado, sus trabajos profundizan en la lexicografía, el folklore, los estudios históricos y literarios, especialmente cervantinos, así como la creación literaria. Consejero de Instrucción Pública, Director de la Biblioteca Nacional, miembro de las Reales Academias de la Historia y de la Lengua, llegó a ser Director de esta última.

El 6 de abril de 1910 pronuncia Rodríguez Marín, en el Ateneo de Madrid, su famosa conferencia La copla. Bosquejo de un estudio folklórico. Comienza Rodríguez Marín su conferencia reproduciendo algunas palabras de otro trabajo suyo de 1896: De los refranes en general y en particular de los españoles: “Así como el pensar de un pueblo está condensado y cristalizado en sus refranes, todo su sentir se halla contenido en sus coplas”. Ocho mil ciento setenta composiciones integran la colección de Cantos populares recogidos y ordenados por Rodríguez Marín. “Quien dice cantares, dice Andalucía”... Ninguna copla, ningún cantar del pueblo andaluz quedó sin recoger en su colección. Gracias a él los andaluces y, en general los españoles, no nos lamentamos de la desaparición irreparable de la página, quizá más aleccionadora e ilustrativa, del folklore popular.

Francisco Rodríguez Marín consumió su vida entregado a una triple labor: la crítica e historia literaria, el folklore y saber popular y el cultivo de la creación poética. Para muchos Rodríguez Marín es, preferentemente, el cervantista y el creador del cervantismo. Su edición del Quijote representa en su tiempo, un esfuerzo sin procedente. Y otro tanto podría decirse de Rinconete y Cortdillo, La Ilustre Fregona y otras páginas cervantinas. El Rodríguez Marín erudito, el historiador de nuestra literatura, el crítico y el editor de tantas obras literarias, alcanzó sillón en las Academias y obligatoria presencia en las notas manuales de nuestra literatura.

De la otra faceta del folklore y saberes populares los números cantan: miles y miles de refranes y miles de cantares, producto de sus sucesivas rebuscas, en un esfuerzo “que ha de sobrevivirle durante años y siglos”.

Y así, tras mantener el oído a punto para sorprender cantares y refranes, Rodríguez Marín fue creando, desde 1871, sus rimas serias y festivas, sus madrigales, y esos sonetos caprichosamente publicados en dos cancioneros gemelos.

De los sonetos del que hiciera famoso el seudónimo El bachiller Francisco de Osuna, el gran polígrafo santanderino Menéndez Pelayo escribió: “Hace mucho tiempo que no he leído sonetos castellanos que me satisfagan tanto, ni que recuerden en tanto buen grado los del buen tiempo”. Rodríguez Marín, como poeta, lo que hace es recrear poemas del buen tiempo, es decir, del Siglo de Oro de nuestras letras. A fuerza de tanto husmear entre clásicos, Rodríguez Marín ha adquirido oficio como versificador que gusta de rimar poemas “ a la antigua española”.

Poemas de Rodríguez Marín fueron traducidos al catalán, mallorquín, gallego, portugués, italiano, inglés, ruso, brasileño, latín... a algunos sonetos le fue puesta música y sin embargo... el poeta no pasó el río.

“Es clara la copla –escribía Rodríguez Marín-, porque el pueblo que hace gala de llamar al pan pan y al vino vino, no sabe de turbiezas y amanerados tiquismiquis que los demás gustamos, y esa ventaja nos lleva”. La copla popular que va de boca en boca, va dejando impresa la señal de su doctrina. El bachiller Francisco de Osuna escuchó en boca del pueblo el amor a la libertad: “Yo perdí la libertad / La prenda que más quería / Ya no puedo perder más / Aunque perdiera la vida”.

Francisco Arias Solís

La libertad no la tienen los que no tienen su sed.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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Foro Libre: Programación del segundo semestre de 2009

franciscoarias @ 18:22

FORO LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ
URL: http://www.internautasporlapaz.org

ULTIMADA LA PROGRAMACION
DEL SEGUNDO SEMESTRE DE 2009

“No sueñe más el agua, y tenga vida
en la savia o en la sangre, tenga sólo
en mí su libertad, libre en mis lágrimas.”
Manuel Altolaguirre.

DIECINUEVE ENCUENTROS LITERARIOS
Y DOS FESTIVALES POETICOS

La programación del segundo semestre del año 2009 de la Asociación Cultural, Artística y Literaria Foro Libre incluye diecinueve encuentros literarios y dos festivales poéticos, siendo la entidad andaluza que cuenta en su programación para dicho periodo con un mayor número de actos literarios.

Los encuentros literarios estarán dedicados a los siguientes personajes: Claudio Sánchez-Albornoz, Juana de Ibarbourou, Nicolás Guillén, Manuel Altolaguirre, Emilio Castelar, Joaquín Costa, Xavier Zubiri, Rómulo Gallego, José Antonio Muñoz Rojas, Leopoldo Panero, Santiago Ramón y Cajal, Rafael Alberti, Schiller, Ciro Alegría, Paul Eluard, Ionesco, Alfonso Reyes, Vicente Aleixandre y Julio Camba.

En octubre se celebrará el XI Festival de Poesía y Cante Jondo dedicado a Ratael Alberti, y en el mes de diciembre tendrá lugar el XVII Recital de Poemas Navideños y Villancicos.

Los encuentros literarios de Foro Libre se celebran los lunes a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz). La entrada es libre y todos los asistentes pueden participar con plena libertad en los distintos encuentros.

XVII ANIVERSARIO DE FORO LIBRE (1992-2009)

Paz y Libertad.

Aviso: Se pone en conocimiento de los internautas la nueva dirección del portal de Foro Libre e Internautas por la Paz y la Libertad:

URL: http://www.internautasporlapaz.org

José Amador de los Ríos por Francisco Arias Solis

franciscoarias @ 05:25

Amador de los Ríos
JOSE AMADOR DE LOS RIOS
(1818-1878)

“El rey don Pedro a caballo
por la margen discurría
del Betis una mañana
de primavera florida.”
José Amador de los Ríos.

LA VOZ DE UN POETA ERUDITO

Amador de los Ríos fue poeta antes que historiador. Y poeta tímido que no se atreve a publicar solo y lo hace del brazo de otro vate sevillano: Juan José Bueno. Y no le basta esta compañía, puesto que busca, previamente a la salida del libro, los pareceres del Duque de Rivas y de Alberto Lista. En 1839 se publica en Sevilla una Colección de poesías escogidas de don José Bueno y don José Amador de los Ríos. Los versos gustaron a don Juan Valera cuando prologa en 1880 su segunda edición. Además, Valera se queja, a propósito de Amador de los Ríos, del olvido de los cordobeses, y muy especialmente de los del conjunto Baena-Cabra-Doña Mencía-Zuheros.

Cuando en 1839 Amador de los Ríos y Bueno publican su Colección, el poeta cordobés tiene entonces poco más de veinte años: eso que la época llamaba romántico es lo que se es siempre cuando se tiene esa edad. Amador de los Ríos es nombrado ese año académico honorario de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras.

Amador de los Ríos gusta de articular varios romances estructurando un poema único. Pero ya en 1839 junto al poeta está el erudito y en unas notas finales intenta dar a conocer el carácter de don Pedro el Cruel, que constituye el personaje principal de sus romances. En otra composición celebra a Baena dentro de un convencionalismo poético muy de época que le lleva a ponderar el hechizo de las baeneras con labios de grana como encendidos capullos y “es su acento una canción / que conmueve el corazón”. Sus elogios a Sevilla son constantes: “dirate cada torre una conseja, / hallarás un amor en cada fuente / y una hazaña de honor en cada reja”. Amador de los Ríos también canta en verso la inauguración de la estatua de Fray Luis de León en Salamanca.

José Amador de los Ríos y Serrano nace en Baena, provincia de Córdoba, el 30 de abril de 1818. Allí aprendió las primeras letras para proseguir su formación en el Seminario de San Pelagio de Córdoba y en el Colegio Imperial de San Isidro de Madrid. Llevado por su vena artística se matriculó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Instalado en Sevilla publica su Colección en 1939 y cinco años más tarde Sevilla pintoresca, que recoge los monumentos más importantes de la ciudad. A los veintiséis años empieza una carrera fulgurante de cargos públicos con el desempeño de Secretario de la Comisión Central de Monumentos; Oficial Primero de la Dirección de Plan de Estudios... Es elegido académico de número de la Real Academia de la Historia, En 1848 comienza su carrera docente como Catedrático de Literatura Española en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid. En 1853 es nombrado Catedrático de Literatura Extranjera por el Ministerio de Gracia y Justicia. En 1863 es elegido diputado por Almería. En 1868 es nombrado director del Museo Arqueológico Nacional y Rector de la Universidad Central, pero “La Gloriosa”, hace que al final de ese año sea declarado excedente en la Universidad y dimita del cargo de director del Museo. En 1870 es restituido a su cátedra de la Universidad. José Amador de los Ríos muere en Sevilla el 17 de febrero de 1878 y es enterrado en la capilla de la Universidad hispalense.

Amador de los Ríos es, fundamentalmente, el autor de dos obra capitales que representan la gran aportación de un periodo de la investigación histórico-literaria a la cultura española: la Historia crítica de la Literatura Española y la Historia social, política y religiosa de los judíos en España y Portugal. Desgraciadamente su Historia de la Literatura sólo llega hasta la época de los Reyes Católicos, ya que de terminarse habría constituido un decisivo avance en el conocimiento de la historia literaria española, lo mismo que hoy se sigue considerando para el estudio de las épocas que comprende. En todo caso sigue teniendo plena validez el juicio formulado sobre ella por Menéndez Pelayo, quien la califica de “trabajo hercúleo”, digno de ser saludado “como un venerable monumento de ciencia y paciencia, de erudición y patriotismo”.

José Amador de los Ríos pertenece a ese conjunto de eruditos andaluces que tan importante papel juegan en el tablero de nuestra historia literaria y aunque nacido en Baena y muerto en Sevilla, lo que publica es una Historia de Madrid, en cuatro volúmenes, escrita en colaboración con don Juan de Dios de la Rada y Delgado que había nacido en Almería.

Amador de los Ríos buscó para sus versos el patrocinio de un Rivas, un Lista y un Valera: como buen historiador de la literatura acertaba con los nombres elegidos. Como buen andaluz era intuitivo y como buen historiador veía en la figura del rey don Pedro sus dimensiones literarias. Y como dijo nuestro poeta en uno de sus romances moriscos: “Un potro alazán cabalga / veloz, cual el mismo viento, / y llega, sobre el volando, / al dulce Darro el primero”.

Francisco Arias Solis

La fórmula salvadora es paz, libertad y justicia.

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01/07/2009 GMT 1.0

Foro Libre: Homenaje a Claudio Sánchez-Albornoz

franciscoarias @ 21:39

Sánchez-Albornoz
FORO LIBRE
ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ
e-mail: pazylibertad@arrakis.es
URL: http://www.internautasporlapaz.org

“He dicho y repetido que la Historia es la hazaña de la libertad
y la libertad la hazaña de la Historia”.
Claudio Sánchez-Albornoz.

HOMENAJE DE FORO LIBRE A CLAUDIO SÁNCHEZ-ALBORNOZ

El próximo lunes, día 6, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del notable historiador Claudio Sánchez-Albornoz (1893-1984), con motivo del 25º aniversario de su muerte.

Catedrático de Historia de España en las Universidades de Barcelona, Valencia, Valladolid y Madrid y posteriormente a medievalista insigne. Miembro de Acción Republicana, el partido de Manuel Azaña, fue diputado durante la II República por Ávila. En 1932 comenzó a ejercer como Rector de la Universidad Central, tomó parte en la creación del Centro de Estudios Históricos, fue ministro de Estado (1933). La guerra civil le cogió como embajador de España en Lisboa. Después de una gran labor de ayuda a los exiliados españoles, tuvo que abandonar Portugal, estableciéndose en París. Imparte clase en la Universidad de Burdeos. Se ve obligado a huir para evitar caer en manos de los nazis y de la policía franquista. Llega a Argel, y desde allí se traslada a su amada Argentina. En la Universidad de Mendoza inicia su labor docente, pasando después a la Universidad de Buenos Aires (1942), en la que funda el Instituto de Historia de España. Es elegido presidente de la Asociación de Intelectuales Republicanos Españoles. En 1962 y por encargo de Jiménez de Asúa, Sánchez-Albornoz asumió la jefatura del gobierno de la República española en el exilio, cargo que desempeña hasta su renuncia en 1970.

En 1925, en plena juventud, fue elegido por unanimidad miembro de número de la Academia de la Historia. En 1935 le acogió en su seno la Academia de Sciencias de Lisboa. Doctor “honoris causa” por las Universidades de Burdeos, Gantes, Tubinga, Lima, Buenos Aires, Oviedo, Valladolid, Lisboa... Hijo adoptivo de Asturias, Medalla de Oro de la ciudad de Ávila, Gran Cruz de Carlos III... En 1970 la Academia de Roma le otorgó el Premio Internacional Feltrinelli, especie de Nobel de Historia, que le consagra como único español que le obtiene en este campo específico. En 1978, el rey impuso la gran cruz de Alfonso X el Sabio, al que durante tiempo fuera figura visible del republicanismo español. En 1984 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. En julio de 1983, Claudio Sánchez-Albornoz vuelve a España estableciéndose en Ávila, donde fallece el 8 de julio de 1984..

Su producción histórica es sencillamente colosal. Ahí están su España musulmana, su monumental Orígenes de la nación española, sus valiosos Viejos y nuevos estudios sobre las instituciones medievales españolas, sus Estudios visigodos y Despoblación y repoblación del valle del Duero, su magnífico y exhaustivo Reino astur-leonés, el extraordinario España, un enigma histórico y su célebre Estampas de la vida en León hace mil años.

Francisco Arias Solís

No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

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30/06/2009 GMT 1.0

Manuel María de Arjona por Francisco Arias Solis

franciscoarias @ 21:14

MANUEL MARIA DE ARJONA
(1771-1820)

“Al mar no vuelvas, mísera barquilla;
acógete, por fin escarmentada,
al ocio dulce de la quieta orilla.”
Manuel María de Arjona.

LA VOZ DEL GRAN POETA DE LA ESCUELA SEVILLANA

La Academia Salmantina no se forma hasta la llegada de Cadalso (1771) y aunque aceptan los moldes neoclásicos, todos sus poetas, Forner, Ramón Caseda, Iglesias, Meléndez Valdés, etc., retroceden hasta el primer Siglo de Oro buscando en Garcilaso y Fray Luis la savia para aquella poesía horaciana, anacreóntica que pretendían Así su neoclasicismo se convierte en un neorrenacentismo tematizado hacia la filosofía, el humanitarismo y las preocupaciones sociales y patrióticas. Esta vuelta hacia formas renacentistas se produce también en Sevilla, aunque algo más tarde. La Academia de Letras Humanas de Sevilla se encarga de encauzar a los nuevos poetas. La filiación de esta escuela se enraíza en el pasado sevillano; si Salamanca levanta la bandera de Fray Luis y Garcilaso, los sevillanos alzan la de Herrera y Rioja, pautando su estética sobre la nobleza de la lengua. En la Escuela Sevillana destacan los poetas Félix José Reinoso, Alberto Lista, José Marchena, Blanco White y, especialmente, Manuel María Arjona.

Entre los mejores poemas de Arjona se halla La diosa del bosque, oda de sutil elegancia, que figura entre “Las cien mejores poesías líricas de la lengua castellana”, escogidas por Menéndez Pelayo, entre lo mejor de la literatura antigua y moderna.

Manuel María de Arjona de Cubas nace en Osuna, provincia de Sevilla, el 12 de junio de 1771. Estudia Filosofía y Derecho civil y canónico de Osuna y Sevilla. Funda algunas academias literarias la llamada de Silé, en su ciudad natal, y en Sevilla la famosa Academia de Letras Humanas, con Lista, Blanco, Reinoso, Marchena y otros. Consagrado a la carrera eclesiástica, en 1797 era doctoral de la Real Capilla de San Fernando y en 1801 obtuvo por oposición la plaza de canónigo penitenciario de Córdoba.

En 1808 el poeta sevillano se encontraba en Madrid, donde le sorprendió la invasión napoleónica; intentó ponerse a salvo y marchó a Córdoba, pero ya en tierras andaluzas, las tropas de Dupont se apoderaron de él y terminó por contemporizar con los invasores, lo que le ocasionó algunas represalias entre 1812 y 1814, año este último en que terminada la guerra, fue encarcelado, y tuvo que justificar su actitud fluctuante por medio de la publicación de un manifiesto.

Ya rehabilitado, regresó a Madrid a finales de 1818, pero el ministro de Gracia y Justicia le desterró a Córdoba y luego a Sevilla, ciudad en la que se hallaba al jurarse la Constitución de 1820. Poco después, regresó a Madrid, donde muere el 25 de julio de 1820.

Arjona tuvo una profunda formación humanística y cultivó la poesía didáctica y filosófica, así como la bucólica al modo de Meléndez Valdés. “De ameno y expresivo trato –decía Lasso de la Vega-; pródigo con el infortunio, dio prueba de su piedad no común, en las calamidades públicas que presenció en diversas ocasiones”. Prevalece en su poesía los motivos paganos, aunque no le faltan composiciones religiosas. Son notabilísimas sus composiciones A la Inmaculada Concepción, Al pueblo hebreo, A Cicerón y A la muerte de San Fernando. Una obra poética importante de Arjona es el poema Las ruinas de Roma. Lista decía que las composiciones de Arjona eran comparables a las mejores de la poesía griega.

Alguna vez, el gran poeta de la segunda Escuela Sevillana se aproxima a las odas del modo de Herrera, como en su poema A la decadencia de la gloria de Sevilla, y a las de Quintana, por ejemplo, en España restaurada en Cádiz.

Predomina en la obra poética de Manuel María Arjona la falta de emoción humana, un tono intelectual y cierta grandilocuencia, pero no está carente de un cuidado rigor formal en cuanto al aspecto expresivo. Inventó algunas estructuras estróficas, como la de su poema La diosa del bosque, que es el mejor que nos ha legado y en el que podemos hallar algún leve indicio de carácter romántico: “¡Oh, imagen perfectísima del orden / que liga en lazos fáciles el mundo, / sólo en los brazos de la paz fecundo, / sólo amable en la paz!”.

Francisco Arias Solís

La guerra es un mal que deshonra al género humano.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
URL: http://www.internautasporlapaz.org

29/06/2009 GMT 1.0

Leopoldo Marechal por Francisco Arias Solis

franciscoarias @ 00:17

Marechal LEOPOLDO MARECHAL
(1900-1970)

“Llora el amor en su navío errante
y a la tormenta libra su cuidado,
porque son dos: Amante desterrado
y Amado con perfil de navegante.”
Leopoldo Marechal.

LA VOZ DEL AMOR HUMANO Y DIVINO

En el clima borgiano la Argentina experimenta la afirmación de otros poetas de particular relieve, entre los que podemos contar a Ricardo Molinari, Eduardo González Lanuza, Francisco Luis Bernárdez, Luis Cané y Leopoldo Marechal. Es un gran momento para la poesía argentina.

Leopoldo Marechal nace en Buenos Aires el 11 de junio de 1900. Poeta, novelista, dramaturgo y pedagogo. Hijo de padre francés y madre española. Profesor de la Escuela Normal, empieza a escribir por el ultraísmo, que luego abandona. Milita en las filas del catolicismo nacionalista y del justicialismo peronista. Ocupa altos cargos públicos, pero es rechazado y criticado como escritor por los sectores antitotalitarios de su país. Leopoldo Marechal muere en Buenos Aires el 1 de septiembre de 1970.

Leopoldo Marechal, después de haber militado en el grupo de Martín Fierro y de Proa, se volcó hacia la poesía mística española de Siglo de Oro, cantó el amor humano y divino en versos de exquisita factura clásica. Con todo, pese al afinamiento en las formas, su poesía no alcanza tonos extraordinarios ni en Los aguiluchos (1922), un en Días como flechas (1926), ni en las Odas para el hombre y la mujer (1929), ni tampoco en Laberinto de amor (1936), Cinco poemas australes (1937) y Sonetos a Sophia (1940), aunque este último fuera premiado por la Comisión Nacional de Cultura. Mayor importancia tiene, por la variedad de los temas y por la audacia de la forma, la colección de poemas Heptamerón (1966).

Según Ernesto Sábato se está rehabilitando la figura de Marechal, “uno de los más notables narradores argentinos, perversamente olvidado”. Su novela Adán Buenosayres (1948) es un descubrimiento todavía reciente para la crítica hispanoamericana. La obra sigue siendo, incluso hoy, lo mejor de la narrativa de Marechal por su interpretación del alma múltiple de la megápolis argentina y la sorprendente novedad del lenguaje. Adán representa al argentino con su idiosincrasia, sus problemas sin resolver, sus angustias, su inadaptación y sus aspiraciones. Marechal se convierte en fiel interprete de la realidad que lo circunda, del individuo en su encuentro cotidiano con las diferentes individualidades, cuyas connotaciones y características transfiere intactas a la literatura.

Transcurridos varios años desde su primera novela, Marechal vuelve a la narrativa con El banquete de Severo Arcángelo (1966) y luego con Megafón o la guerra (1970). La precisión aritmética, el ostentoso juego de fórmulas, humorismo e ironía, los sentimientos ironizados y el sincero desahogo hacen que los libros de este escritor sean una lectura siempre estimulante.

Cortázar ha declarado que con Adán Buenosayres, Marechal entra resueltamente en una vía por la que deben obligatoriamente transitar, sin excepción, quienes pretendan escribir novelas argentinas, la vía de no tratar de resolver las antinomias y los contrastes con un estilo comprometido, sino de expresar “rapsódicamente las maneras que van correspondiendo a las situaciones sucesivas, la expresión que se adecua a su contenido”. Y como decía el poeta argentino: “Si fuera uno, Amor, no existiría / ni llanto, ni bajel ni lejanía, / sino la beatitud de la azucena”.

Francisco Arias Solís

La fórmula salvadora es paz, libertad y justicia.

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28/06/2009 GMT 1.0

Ibn Jaldun por Francisco Arias Solis

franciscoarias @ 00:31

Ibn Jaldun IBN JALDUN
(1332-1406)

“La historia es una ciencia digna,
que se distingue por la nobleza de su objetivo,
su gran utilidad y la importancia de los resultados...”
Ibn Jaldun.

LA VOZ DE LA FILOSOFÍA DE LA HISTORIA

A veces una verdad científica duerme en el olvido durante siglos. El movimiento de la tierra alrededor del sol fue intuido por algunos astrólogos griegos; pero no toma carta de naturaleza en la ciencia moderna hasta que lo redescubre Copérnico que había leído a esos astrónomos.

Del mismo modo, la idea sociológica del Estado no empieza a ser una verdad científica hasta el siglo XIV; ya la había entrevisto Aristóteles, pero en el siglo XIV de nuestra cronología la formula magistralmente un historiador arábigo-andaluz Ibn Jaldun, descendiente de una familia andaluza (afincada en Sevilla) que se vio obligada a emigrar al norte de África cuando en el siglo XIII las tropas de Fernando III fueron conquistando la mayor parte de Andalucía. De esta forma, uno de los más ilustres representantes de la civilización arábigo-andaluza nació en Túnez el 27 de mayo de 1332.

Hasta los cuarenta años su vida intelectual la compartió con una participación activa en los asuntos políticos del Magreb y de la España musulmana. Se trasladó a Granada y vivió durante varios años en la corte del rey nazarí Mohamed V. Durante su estancia en Andalucía fue enviado como embajador a Sevilla ante el rey de Castilla y León Pedro el Cruel.

En 1365 regresó a Argelia, viéndose envuelto en conflictos políticos, hasta que en 1374 decidió volver a Andalucía para vivir definitivamente en Granada hasta el resto de sus días. Al serle denegada esta posibilidad se retiró a un castillo en Orán para apartarse de la actividad política y dedicarse al estudio.

Finalmente decidió viajar a Egipto y asentarse en El Cairo, ciudad en la que vivirá hasta su muerte. ocurrida el 19 de marzo de 1406, dedicándose los veinticinco últimos años de su vida a la investigación y a escribir sus obras. También durante estos años ejerció la profesión de maestro y cadí (juez).

La obra de Ibn Jaldun es considerada en la actualidad como una de las cimas del pensamiento medieval, sobrepasando en ciertos aspectos la fuerza intelectual de Santo Tomás de Aquino. El sociólogo austriaco Gumplowicz le redescubre en 1898 y le llama primer sociólogo de Europa. Su obra cumbre es Kitab al-‘ibar (Libro o Historia de los bereberes también conocida como Historia Universal) y se compone de tres partes, la primera es al-Muqaddima, una Introducción a la Historia Universal, con admirables reflexiones sobre la civilización humana que ha sido traducida a numerosos idiomas; a continuación aparece una historia de los pueblos y dinastías, y finalmente como colofón, una extensa y singular “autobiografía”, donde el propio Ibn Jaldun ofrece la medida de sí mismo y la conciencia de su propia valía. “Ibn Jaldun –decía Arnold Toynbee- concibió y formuló una filosofía de la historia que es sin duda el trabajo más grande que jamás haya sido creado por una inteligencia en ningún tiempo y en ningún país”. Para Ortega y Gasset se trata de “la primera filosofía de la historia que se conoce siendo al mismo tiempo la primera sociología”.

Por su interpretación materialista de la historia se le ha llegado a comparar con K. Marx, y por su notable espíritu de observación científica, similar al ofrecido por loa árabes en los campos de la astronomía o física, se le ha considerado como una de las mentes más profundas.

Su preocupación por lo cotidiano y por buscar la naturaleza y la causa de los acontecimientos históricos es lo que le induce al estudio de los hechos económicos. Ibn Jaldun no solo considera el trabajo humano como un factor de la producción sino como el más importante, sin el cual no es posible producir nada. Respecto a la agricultura, Ibn Jaldun se opone a la existencia de tierras improductivas en manos de cortesanos y describe como ello empobrece el campo y contribuye a la miseria de los pueblos. Y como dijo el poeta: “Historia / es hacer memoria”.

Francisco Arias Solis

Si quieres la paz, prepárate a vivir en paz con todos los hombres.

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27/06/2009 GMT 1.0

Francisco Giner de los Ríos por Francisco Arias Solis

franciscoarias @ 15:09

Giner de los Ríos FRANCISCO GINER DE LOS RIOS
(1839-1915)

“Como se fue el maestro,
la luz de esta mañana
me dijo: Van tres días
que mi hermano Francisco no trabaja.”
Antonio Machado. A don Francisco Giner de los Ríos.

LA VOZ DEL MAESTRO DE RONDA

“Cuando aparecía don Francisco –escribe Antonio Machado- corríamos a él con infantil algazara y lo llevábamos en volandas hasta la puerta de la clase”.

Giner de los Ríos era sabiduría, sensibilidad y doctrina, todo ello fundido en un singular e inolvidable estilo de vida. “Aunque no hubiera escrito nada, como no lo dejó Sócrates, su obra viviría entera”, nos dejó dicho Miguel de Unamuno.

Francisco Giner de los Ríos nace en Ronda el 10 de octubre de 1839. Se traslada con su familia a Cádiz, cursando en el Colegio de Santo Tomás, su primer año de la segunda enseñanza. Posteriormente su familia se traslada a Alicante, obteniendo el grado de Bachiller en el Instituto de Alicante. Su iniciación universitaria empieza en Barcelona, de donde pasa a la Universidad de Granada. En esta ciudad recibe los grados de licenciado en Derecho y bachiller en Filosofía y Letras. En 1863 Giner se traslada a Madrid, y en la Universidad Central hace estudios de doctorado en Derecho. En 1867, Giner, gana por oposición la cátedra de Filosofía del Derecho y Derecho Internacional en la Universidad de Madrid

Recién llegado a la Corte traba amistad con Julián Sanz del Río, introductor y principal representante del krausismo en España. Buen número de los krausistas españoles son andaluces: Canalejas, Salmerón, Castelar, Federico de Castro y Giner de los Ríos. Sanz del Río, nace en Castilla, pero a los diez años va a educarse a Córdoba y más tarde estudia Derecho en Granada.

Sorprende leer, hoy que tanto se habla de la Unión Europea lo que Krause escribió en el Ideal de la Humanidad hace casi dos siglos (la primera edición alemana se publicó en 1811). Krause preveía que “sobre los Estados existentes en Europa puede venir en un tiempo, y mediante ellos mismos, una unión superior política...”

Giner, fue sin duda la personalidad más eminente y eficaz del krausismo español. Al maestro rondeño le toca el mérito de haber transformado toda la filosofía krausista en una práctica docente. Tuvo una influencia decisiva en toda la vida intelectual española de finales del XIX, y primer cuarto de por lo menos, del XX. Su actividad le llevó a cultivar todos los terrenos desde la Literatura hasta la Sociología, desde la Política hasta la Pedagogía. Fue en todo “hombre moderno”, el primer europeísta español; sus ideas se adelantaron a la llamada generación del 98. Jurista intentó renovar sin violencia muchas instituciones sociales; sociólogo, estudió sociológicamente la evolución de la cultura y de las ideas en general. Quizá su mayor preocupación residiera en la Pedagogía: la formación de un hombre nuevo, moralmente integro, intelectualmente cultivado, capaz de renovar el país. “Los nuevos educadores en ningún momento tratarán de ser meros transmisores del saber -decía Giner de los Ríos-, ni siquiera habrán de conformarse con la mera relación instructiva, sino que en todo momento será su ideal el formar hombres hombres nuevos y esto significa atención a todas las facultades del hombre, físicas y espirituales.”

No es posible citar todas las obras de Giner de los Ríos, entre las más notables: Estudios literarios (1866), Principios elementales de Derecho (1871), Estudios jurídicos y políticos (1875), Lecciones sumarias de Psicología (1876), Estudios de literatura y arte (1876), Educación y Enseñanza (1889), Estudios y fragmentos sobre la teoría de la persona social (1899), Ensayos sobre Educación (1913) y la interesantísima y novedosa para la época, Estudios de filosofía y sociología. (1904).

Con ser notable toda la obra como pensador nada supera la del pedagogo en acción. En 1875, fue expulsado temporalmente de la cátedra de la Universidad de Madrid, con muchos otros profesores. Giner es conducido por la guardia civil a Cádiz y recluido, durante los primeros días de su destierro, en el castillo de Santa Catalina. En 1876, funda la Institución Libre de Enseñanza, primero de enseñanza superior y después sólo primaria. Giner creía que el español adulto es irreformable y que sólo tomándolo ab ovo, podía sacarse de él algún partido. Y lo sacó, evidentemente. Por aquella modesta institución pasaron muchos hombres y mujeres que luego fueron eminentes en la enseñanza, en la ciencia, en la política y en la literatura: Azaña, Besteiro, Fernando de los Ríos, Concepción Arenal, Emilia Pardo Bazán, Antonio Machado, Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Zenobia Camprubí, Ortega y Gasset, Américo Castro, Salvador de Madariaga, María Lejarrága, Victoria Kent, María de Maeztu, Lorca, Dalí, Emilio Prados, María Zambrano, Buñuel...

A la sombra del Institución Libre de Enseñanza y bajo la inspiración de Giner y sus auxiliares, señaladamente su segundo, Manuel Bartolomé Cossío, el redescubridor del Greco, nacieron otras instituciones encargadas de difundir la cultura: la Escuela Superior del Magisterio, el Instituto Modelo de Enseñanza Secundaria, la Residencia de Estudiantes y la Junta de Ampliación de Estudios.

Nadie honradamente puede negar que todas estas instituciones creadas e inspiradas por Giner de los Ríos, hizo mejores a los hombres y mujeres españoles. El espíritu Giner alienta en cada uno de esos institutos, a saber, la visión de una España futura, obra de jóvenes generaciones a las que una nueva educación panhumanística había redimido de la penuria intelectual de antaño. Ese espíritu coincide con el “ideal de humanidad” del racionalismo armónico, en los decenios anteriores a la primera gran guerra. Cuando Giner de los Ríos muere en Madrid el 17 de febrero de 1915 ya se ha quebrantado ese ideal, pero, hay motivo más que suficiente para seguir profesando el de Giner con fe robusta. Y como dijo Machado: “Allí el maestro un día / soñaba un nuevo florecer de España”.

Francisco Arias Solís

La libertad no la tienen los que no tienen su sed.

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