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FRANCISCO ARIAS SOLIS
INTERNAUTAS POR LA PAZ Y LA LIBERTAD, FORO LIBRE, LITERATURA.

29/10/2009 GMT 1.0

Foro Libre: Homenaje a Schiller

franciscoarias @ 18:08

SchillerFORO LIBRE
ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZ
URL: http://www.internautasporlapaz.org

“Solo la fantasía permanece siempre joven;
lo que no ha ocurrido jamás no envejece nunca.”
Schiller.

HOMENAJE DE FORO LIBRE A SCHILLER

El próximo lunes, día 2 de noviembre, a las 20.00 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del poeta alemán Johann Christoph Friedrich von Schiller (1759-1805), con motivo del 250º aniversario de su nacimiento.

Goethe y Schiller son las dos más altas columnas del templo de la literatura alemana. Schiller es todo pasión, entusiasmo, patriotismo, subjetivismo, sentimentalismo, vaga idealidad. Sus Baladas se cuentan entre los poemas más queridos y está considerado como el dramaturgo más grande de la historia del teatro alemán y una de las figuras señeras de la literatura europea. Schiller a lo largo de su vida persistió en su lucha, en una u otra forma, contra la tiranía y a favor de la libertad. La mayor parte de sus dramas son un canto a la libertad.
Perteneció al movimiento de “Sturm un Drang” en su juventud literaria, luchando por la libertad política y literaria, aunque los excesos de los revolucionarios franceses le hicieron modificar su actitud en el sentido de fijarse más en la libertad interior que en la libertad social. Obtuvo un gran éxito con la representación en el Teatro Nacional de Mannheim del drama Bandidos, que atacaba a las instituciones políticas y sociales de su época y por el que se le prohibió seguir escribiendo. En Turingia publicó su tragedia La conspiración de Fiesco en Génova, calificada de “tragedia republicana”, y en 1784 se estrenó Intriga y amor, condena del absolutismo y los prejuicios sociales, con influencia de Rousseau. En el poema dramático Don Carlos, recoge la triste historia del hijo de Felipe II, de quien hace una víctima de la libertad de conciencia, en esta obra expuso su defensa de la libertad de expresión y de la pluralidad religiosa.
Además de maestro en la creación teatral, con predilección por la tragedia, y en la composición poética, Schiller fue un historiador de mérito como lo acreditan el que en 1789 fuese nombrado profesor de esta materia en la Universidad de Jena y su obra Historia de la guerra de los Treinta Años Destacan, asimismo en su producción dramática obras como las que componen la trilogía de Walenstein, María Estuardo, La doncella de Orleáns, La novia de Messina y Guillermo Tell, la última que escribió y la más popular, en la que el héroe suizo encarna la lucha por la libertad humana y política.
Entre su producción poética destacan Himno a la alegría, al que puso música Beethoven, las Odas, Los dioses de Grecia, Los artistas (1789), Baladas y el inconcluso La canción de la campana, en el que canta los grandes ideales de la Humanidad y en el que estuvo trabajando hasta su muerte y que es para muchos uno de sus mejores poemas.
Francisco Arias Solís

No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

URL: http://www.internautasporlapaz.org

La soledad del cementerio por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 09:28

cementerioLA SOLEDAD DEL CEMENTERIO

“-¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!”
Gustavo Adolfo Bécquer.

EL CULTO POPULAR A LOS DIFUNTOS

En este año de 2009, año de crisis, en el que nadie parece acordarse de lo que había dicho ni parece interesar lo que se pueda decir, pudiera suceder que en este día de Difuntos la palabra soledad recobre su pleno sentido.

Cervantes, Góngora, Lope, Zorrilla, Ferrán, Bécquer, Machado... expresaron el sentimiento de la “soledad” de manera propia y característica.

Este año a punto del bicentenario de la Constitución de Cádiz, del que no se deja de hablar sin que se haga nada por la “cuna de la libertad”, nos ha traído una oleada de recuerdos. Lope nos dice en un romancillo: “¡Pobre barquilla mía / entre peñascos rota, / sin velas, desvelada / y entre las olas sola!” Una soledad, tan múltiplemente acompañada, supone el serlo precisamente por esa compañía: la de las olas que no pueden dejar de pluralizar su soledad, sus soledades sin dejar de serlo. Y si notamos que este verso tan romántico como barroco, viene precedido de aquel otro, ambiguo, equívoco también de “sin velas, desvelada”, todavía se enciende más y más a nuestros ojos la imagen misma, que precedida de este verso, se resalta. Y máxime, en esta ciudad trimilenaria que es como una blanca vela siempre al viento desplegada. La “pobre barquilla” (como el alma del poeta) rota, desbaratada, entre los riscos y peñascos en que se estrella, al pelear, sola y desmantelada, desvelada, entre las olas que la sostienen, para acabarla. Y aún doblemente desvelada: sin velas y como desnudamente vigilante; condenada a esa tremenda vigilia sin sueño de su solitaria agonía... “Dejadla morir en paz -podría decirle, siglos después, otro poeta, este enteramente romántico-: dejadla morir en paz, a solas con su agonía”.

¿Qué soledad es ésta? ¿De quién son estos versos que en este año de crisis y desesperanzado de 2009, nos suenan y resuenan en el corazón al evocar, desde un cementerio condenado a muerte, como es el de la ciudad de Cádiz, la equívoca imagen romántica-barroca de la soledad?

Estamos en el mes de noviembre, en el mes de los muertos. En el mes de noviembre se celebra en España el culto popular a los difuntos con el drama fantástico de Zorrilla, Don Juan Tenorio. Al que calificó Azorín, de “el drama más excelso de todo el teatro español”. Con esos versos, estamos al final del drama maravilloso de Zorrilla, cuando Don Juan, el burlador y burlado Don Juan, grita a sus espectros y fantasmas mortales: “Dejadme morir en paz / a solas con mi agonía”.

¡Morir en paz y en agonía!... ¡Paradoja al canto! Sí, claro, porque éste es otro canto, siendo el mismo y el mismo cuento: el de la soledad. Este es ya otro cantar. Cantar andaluz y romántico de soledad. De humana y divina soledad.

En el cementerio a la luz de la luna, exclama Don Juan: “¡Y... siento que el corazón / me halaga esta soledad!”. Hay un canto a la soledad en esa sublime escena nocturna. Por eso la evocamos ahora. Esa soledad que halaga al corazón de Don Juan, ¿qué soledad es ésa?... ¿Una soledad andaluza como la que canta el pueblo en lo más íntimo de su ser?... ¿Qué soledad?...

Recordamos los admirables versos de nuestro olvidado poeta Augusto Ferrán: “Pasé por un bosque y dije: / “aquí está la soledad...”, / y el eco me respondió / con voz muy ronca: “aquí está”. / Y me respondió “aquí está” / y sentí como un temblor, / al ver que la voz salía / de mi propio corazón”.

Este cantar de soledad andaluz tiene acentos de íntima lejanía. Todo lo mejor de la poesía romántica se apura y depura en estos versos.

En el día de Difuntos de este 2009 que agoniza, aquí en este cementerio en crisis, de largos y profundos silencios, donde se cerraron las puertas de ese soñar que es el vivir. En esta soledad de soledades, me llega un eco de palabras mudas: “¡Ay de mí! Por más que busco / la soledad, no la encuentro; / mientras yo la voy buscando, / mi sombra me va siguiendo”.

Francisco Arias Solís

Sin libertad la vida vale poco.

Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.

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28/10/2009 GMT 1.0

La figura de Don Juan por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 18:39

don Juan LA FIGURA DE DON JUAN

“¡Dejadme morir en paz
a solas con mi agonía!”
José Zorrilla. Don Juan Tenorio.

DON JUAN COMO MITO NO HA MUERTO

Es sabido que el día 1 de noviembre de todos los años se repone en los teatros de España el drama de Don Juan Tenorio. El mes de noviembre es el mes de los muertos; el día primero todas las familias españolas acuden al cementerio de su ciudad para visitar las tumbas de familiares y amigos: depositan allí sus flores y sus oraciones, en ofrenda ritual al tributo que los muertos merecen. Coincidiendo con esa fecha, la representación de Don Juan Tenorio, tiene pues, un carácter ejemplar para la España católica de todos los tiempos; realiza la función de una “meditatio mortis” popular, que recae sobre la vanidad de la gloria humana, lo efímero de los placeres carnales, lo inconsistente de la fama de don Juan, conquistador infatigable e irresistible de mujeres. No es, por tanto, anacrónico que nosotros retomemos el tema, este tema inagotable de don Juan y meditemos a nuestro modo sobre él en esta hora crítica de su existencia.

Hemos de recordar, aunque la cosa sea archisabida de todos, la enorme literatura que su figura ha hecho brotar. Don Juan es, entre los tres o cuatro personajes literarios más famosos del mundo, uno de los que más escritos ha inspirado, más discusiones ha levantado, más juicios contradictorios o ideas opuestas ha sugerido. Y todo ello no por pura casualidad, sino por íntima necesidad de su ser. Don Juan es, de todos los protagonistas literarios, el más confuso, el más complicado, el más lleno de sutiles recovecos o de matices paradójicos.

Un tema muy discutido es el de la actualidad o falta de actualidad de la figura de don Juan.

Creemos que en los momentos actuales el tipo biológico o psicológico de don Juan abunda con una gran frecuencia, pero desposeído de las circunstancias que le hacían un personaje interesante. En un mundo de rejas y conventos, donde la pureza de la mujer está guardada por el honor del hombre y la espada del marido, don Juan tiene cierta grandeza. Pero en un mundo donde las relaciones sexuales son fáciles y el encuentro entre hombres y mujeres se ve propiciado por el ambiente social, los instrumentos técnicos y la nueva moral de nuestra época, don Juan ha perdido todos sus timbres de gloria. Hoy en día la seducción de una mujer ha perdido sus caracteres misteriosos y aventureros. Ya no son necesarias las viejas artimañas de Ciutti y la Celestina: una llamada por teléfono y un automóvil a la puerta de nuestra dama son suficientes. “Si -como dice Marañón- el Comendador se hace el distraído cuando atropellan a su hija; si el marido hidalgo retrasa intencionadamente su retorno al hogar ante la sospecha de que a la cónyuge puede serle su presencia particularmente enojosa... ¿qué tiene que hacer entre nosotros don Juan?”. Efectivamente, su figura ha perdido grandeza y carácter. Se ha convertido simplemente en un frívolo que no quiere comprometerse con los lazos de una relación responsable y duradera.

Por el contrario, don Juan como mito no ha muerto y su expresión sigue conservando el valor simbólico de siempre. Es -como todos los mitos- la encarnación de un figura que ha resuelto todas las contradicciones de la existencia: es cínico y enamorado, pecador y arrepentido, libertino y caballeresco, impío y creyente. Su figura no ha muerto ni morirá porque es la expresión del eterno anhelo humano de resolver de golpe y en una sola vez las paradojas del amor.

Aquí está su fuerza y aquí está su grandeza y por eso sigue representándose todos los noviembres en los teatros de España. Su rostro está presente, su figura permanece. Y como dijo don Juan: “¡Cielos! ¿Qué es lo que escuché? / ¡Hasta los muertos así / dejan sus tumbas por mí!”.

Francisco Arias Solís

Sin libertad la vida vale poco.

Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.

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27/10/2009 GMT 1.0

Los españoles del éxodo del llanto por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 22:39

diaspora LOS ESPAÑOLES DEL ÉXODO Y DEL LLANTO

“La gran soledad del mundo,
como ala que me domina,
llevo sobre mí, y me arrastra
de una espina en otra espina.”
Concha Méndez.

70 AÑOS DE LA TREMENDA E IRREPARABLE DIÁSPORA

Al término de la guerra civil, León Felipe escribe: “Al final... después de mil episodios y disputas...el viento se hizo vendaval y borrasca... y empujó a unos españoles elegidos hacia la gran puerta que mira al mar y a las estrellas... Por allí salimos. Por allí salí yo. Por allí salieron los españoles del éxodo y del llanto”. “Y la España que se llevó la canción se llevó el salmo también” y algo más que la canción y el salmo: una carga científica, cultural, artística e ideológica con una reserva en un devenir histórico en el que confían.

Esta alternativa, la del exilio, es una constante en el proceso histórico español, con la connotación psicológica de identificaciones de posturas en quienes lo han padecido por actitudes individuales y colectivas en la defensa de la libertad, de la libertad, aquí, como riesgo. Cuando Juan Goytisolo, en tiempos y circunstancias diferentes, escribe el prólogo a la Obra Inglesa de Blanco White se produce el fenómeno de identificación entre el prologuista y el autor de la obra rescatada. Dice Goytisolo en la introducción: “En España, la represión ha actuado siempre en primer término, sobre la representación: se ha ensañado en el espejo y no en la realidad que refleja”.

Constante la dictadura, durante decenas de año, los trabajadores del verbo y la palabra adoptan distintas posturas en un país donde se vivía, como alguien ha dicho, en un estado de libertad vigilada.

Quizá la más interesante sea la evasión de la realidad por conciencia de ella y su rechazo, en el proceso inconsciente de la legítima defensa del pensamiento, y ello a través de la enajenación mental sublimada a rango de primera lógica. Blas de Otero, en Pido la Paz y la Palabra nos dejó dicho: “Debo decir “he visto y me lo callo”. / Apretando los ojos juraría / que no, que no lo he visto, y mentiría / hablando, hablando, hablando.”

O cuando, testigo excepcional del mecanismo de la dictadura añadía: “Dios me libre de ver lo que está claro” porque esa realidad doliente era la suya y la nuestra: “España, patria despeinada en llanto”.

El escritor, el poeta, el hombre pensante, en un estado de libertad vigilada, es siempre peligroso. La superestructura dominante que tantas veces se manifestó por la frase “a los pueblos los mueven los poetas”, les niega la palabra. Pero hay que decir que, aún consciente de las sanciones que pudieran sufrir frente a una generación desesperada o perdida, fueron muchos los trabajadores de la palabra poética que se alzaron constantemente frente al poder absoluto. El enfrentamiento les condujo en ocasiones a la cárcel y en otras pasaron a engrosar las filas de los exiliados, porque es válido eludir la acción de la injusticia y se exiliaron como salida a la constante claustrofobia que les impedía la expresión y se expresaron desde el exilio a través de ediciones que entraron en nuestro país o robustecieron la esperanza de los primeros exiliados. Luis Cernuda escribiría: “ De todo me arrancaron. / Me dejan el destierro”.

Blanco White, en su tiempo, y en la obra anteriormente citada, dice: “Todo español se ha visto obligado a pensar o por lo menos a hablar y escribir con arreglo a ciertas fórmulas y principios establecidos”. Hacemos esta cita, pues si antes hemos dicho de la prisión física, no podemos olvidar la prisión a que se someten las ideas y los conceptos cuando intentaban expresarse: la prisión del lenguaje. Los poetas del realismo social han de acudir a la referencia de circunstancias injustas en otros países, como medio de señalar las que se producían en el propio.

Goytisolo ha dicho: “La historia de la literatura española está por hacer; la actualmente al uso lleva la impronta inconfundible de nuestra sempiterna derecha”.

“Trasplantados son mejores”. Eso dice Gracián de los españoles en el Criticón. No sé. Creo que para la inmensa mayoría, el destierro es un golpe inesperado, absurdo; una herida dolorosa e inaceptable que el tiempo y la historia se encargan de sanar. Para muchos el fenómeno vital sigue siendo -durante muchos años, en bastantes casos hasta la muerte- el desarraigo. Una negativa obstinada, a veces consciente, otras no; y lo que se niegan a aceptar es, nada menos, que el presente tenga razón, peso, sentido. Los exiliados siguen viviendo en Madrid, en Barcelona, en Valencia, en Sevilla, en Bilbao, en Oviedo, en Murcia, en Valladolid, en Pontevedra, en Santander, en Cuenca, en Málaga, en Cádiz... “¿Cómo no pensar en ti, / siempre en ti, desde aquí, Cádiz?”, se preguntaba Alberti en su exilio.

La generación del exilio es especialmente rica en poetas. La España del futuro necesita de los poetas. Sobre todo de la poesía que -como decía Neruda- “es siempre un acto de paz”, porque “el poeta nace de la paz como el pan nace de la harina”. Poesía que destierre al éxodo y al llanto. Poesía que no haga brotar el agua del destierro, agua que hacía llorar al poeta malagueño Moreno Villa, muerto en el exilio: “De soledad tan vaga y tan concreta / sale un hilo de agua: / el agua del destierro, / muy parecida al llanto”.

Francisco Arias Solís

Donde mora la libertad, allí está mi patria.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en homenaje a Benedetti.

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Nos gustaría contar con la participación de numerosos poetas.

Gracias.

Benito Arias Montano por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 18:25

Arias Montano BENITO ARIAS MONTANO
(1527-1598)

“Quien las graves congojas huir desea,
de que está nuestra vida siempre llena,
ame la soledad quieta, amena,
donde las ocasiones nunca vea.”
Benito Arias Montano.

LA VOZ DEL SABIO HUMANISTA

La obra fundamental de este hombre eminente es la escriturística y de interpretación bíblica en la que destacan sus comentarios a libros sagrados y varios estudios encaminados a la mejor inteligencia del texto bíblico. También tiene obras piadosas, científicas y literarias. La fundamental, sin embargo, y por la que ha pasado a la historia, es su trabajo de dirección de la Biblia Regia.

Benito Arias Montano nació en Fregenal de la Sierra, provincia de Badajoz, en 1527 y murió en Sevilla el 6 de julio de 1598. Estudió en Sevilla y en Alcalá, donde se especializó en Filosofía y Teología, así como en lenguas antiguas (griego, hebreo, caldeo, siriaco) en las que era perito. En 1560, siendo ya sacerdote, ingresó en la Orden Militar de Santiago; en 1562 acompañó a Martín Pérez de Ayala al Concilio de Trento, con gran éxito; en 1566 fue nombrado capellán real; en 1568 el rey le envió a Amberes para dirigir la nueva edición políglota de la Biblia, la que se llamaría Biblia Regia. En los años siguientes, Arias Montano tuvo que defenderse de diversas acusaciones de hebraizante y menospreciador de la Vulgata. La impresión de la Biblia Regia, hecha por Cristóbal Plantin, en ocho volúmenes, duró de 1569 a 1572; una vez concluida dicha reimpresión, Montano regresó a España, donde fue comisionado por el rey para una misión en Lisboa y, sobre todo, para la catalogación de la Biblioteca de El Escorial. Sin embargo, su predilección iba por la retirada: la mayor parte del tiempo en los últimos años de su vida lo pasó en La Peña de Aracena, un rincón de la sierra de Aracena, que convirtió en delicioso lugar de retiro.

Los trabajos de Arias Montano se centran en cuatro campos. Como traductor, vertió del hebreo al latín el Itinerario de Benjamín de Tudela. Como poeta, escribía en latín con gran facilidad: son excelentes sus Rhetoricorum libri III, Hymni et Saecula, etc.; en sus poesías castellanas imita a Fray Luis de León, como lo demuestra en la Paráfrasis del Cantar de los Cantares. De su obra como teólogo y filósofo destacan la Historia Naturae y el Liber generationis Adanm seu de historia generis humani. Por último, su labor más importante, la de exegeta bíblico, aparece en la dirección de la Biblia Políglota de Amberes y en los comentarios a los Salmos de David.

La Políglota de Amberes ha sido muy elogiada. No obstante, ya en su tiempo, creó grandes dificultades a Arias Montano, que tuvo que defenderse varias veces de insistentes acusaciones inquisitoriales.

En realidad, bajo esta cuestión de la Políglota se halla un problema central en las disputas teológicas del siglo XVI: la de cuál es el verdadero texto de la Biblia. Según los escolásticos, que eran en general, lo más reaccionarios, el texto hebreo del Viejo Testamento se había falsificado por los rabinos; de aquí que aquéllos prefiriesen la edición autorizada por la tradición católica, es decir, la Vulgata de San Jerónimo, para cuya traducción se creía que dicho santo recibió una Gracia especial. En realidad, bajo este argumento se ocultaba en España un fuerte impulso que nada tenía que ver con motivos científicos: el profundo antisemitismo de grandes sectores de la población española, que llegaba hasta el rechazo de fuentes judías en el trabajo escriturístico.

Las últimas investigaciones sobre la vida y el pensamiento de Arias Montano, han confirmado que era un hombre que pisaba sin duda el terreno de la heterodoxia. Rekers ha demostrado satisfactoriamente que Arias Montano perteneció a la secta espiritualista de la Familia Charitatis, a la que se convirtió durante su estancia en Amberes. Arias Montano entró en la secta, sin duda, por la amistad que mantuvo durante sus años en Amberes con el impresor Cristóbal Plantin, a quien durante épocas enteras veía a diario. Y respecto a la heterodoxia de la secta, tampoco parece haber dudas; se ha tratado de desvirtuar este aspecto sobre la base de la poca importancia que concedían a las prácticas religiosas exteriores, principio por el cual se adaptaban de hecho a cualquiera de éstas. Sin embargo, ello parece deberse a una táctica premeditada ante el peligro que representaba entonces expresarse abiertamente contra los principios de la religión estatal; los familistas jamás actuaron contra el poder establecido, y si es verdad que tampoco rompieron con el papa, también lo es que entre ellos ignoraban su autoridad.

“Está por escribir un estudio completo de esta forma clandestina de erasmismo –decía Rekers- que hace su aparición bajo capa de biblismo y espiritualismo y por influjo de Arias Montano en la España del finales del siglo XVI”.

Francisco Arias Solís

La guerra es un mal que deshonra al género humano.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en homaje a Benedetti.

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Nos gustaría contar con la participación de numerosos poetas.

Gracias.

26/10/2009 GMT 1.0

César Vallejo por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 17:10

Vallejo CESAR VALLEJO
(1892-1938)

“¡Y si después de tantas palabras
no sobrevive la palabra!”
César Vallejo.

LA VOZ DE LA SOLIDARIDAD

Lo que impresiona de Vallejo es la densidad de su compromiso, la distorsión axiológica a que somete a la palabra, los resultados, siempre desgarradores de su batalla con el absurdo. Conducta que realmente no tiene antecedentes en nuestro idioma. Vallejo es el hechizado que se contempla en el hechizo. Ha llevado hasta sus últimas consecuencias el experimento romántico de atestiguar por su conciencia.

César Vallejo es, sin duda, uno de los más grandes poetas hispanoamericanos del siglo XX. Nace en Santiago de Chuco, ciudad del departamento de la Libertad, en la cordillera de los Andes del Perú, el 16 de marzo de 1892. Sus padres le transmiten sangre española mezclada con sangre indígena.

Concluidos sus estudios primarios. Vallejo deja Santiago para ir a Huamachuco, donde cursa cuatro años de enseñanza media. Es cuando descubre la literatura y empieza a borronear versos.

Su familia sufre dificultades económicas y Vallejo ha de emplearse en las minas y posteriormente en una hacienda azucarera de ayudante de cajero. En 1913, Vallejo puede cursar el primer año de Letras de la Universidad de Trujillo. A finales de 1917 marcha a Lima donde trabaja como maestro de primaria. En 1919 publica Los Heraldos Negros, que es recibido por la crítica con mezcla de asombro y admiración.

César Vallejo asume la carga del dolor ajeno al igual que la del dolor propio; pero no acepta someterse a ningún imperativo de la estrategia política. Madura el proyecto de huir más lejos, hasta “un sitio muy grande y muy lejano y otra vez grande” , “un sitio en el mundo que se llama París”. Vallejo es encerrado en la cárcel de Trujillo tres meses y medio. Después de que intervinieran en su favor las asociaciones estudiantiles y numeroso intelectuales, recobra su libertad. Su experiencia en la cárcel lo marca para siempre; “el momento más grave de mi vida fue mi prisión en una cárcel de Perú”, nos dice en Poemas Humanos. Entre las paredes de la celda escribe muchos de los versos que aparecerán en Trilce.

Vallejo llega a París en julio de 1923. Pasa unos meses de penuria que el invierno agrava. En 1925 empieza a escribir regularmente para el semanario limeño Mundial, luego para Variedades y El Comercio.

En 1927 renuncia a su puesto de los Grandes Periódicos Iberoamericanos, no contando en adelante con más dinero que el que le rinden sus crónicas. Va haciéndose a la idea de que la “suma miseria” es su “vía auténtica y única de existencia”. En 1928 cae gravemente enfermo. La miseria ajena y la miseria propia, dos caras de un mismo mal, le plantean el cruel interrogante de la justicia y de lo absurdo de ella.

En su primer viaje a Moscú, Vallejo queda indeleblemente marcado por su contacto con la realidad soviética. En los últimos días de 1930, Vallejo recibe orden de salir de Francia con motivo de su actividad política. Se traslada a Madrid donde vive de escasos artículos y de algunas traducciones. Dos años más tarde regresa a París.

Profundamente perturbado por la rebelión militar de julio de 1936, Vallejo no se limita a asistir a asambleas y mítines, sino que colabora denodadamente en la ayuda del pueblo español y a la causa republicana. Vallejo fue a Madrid y Barcelona durante la fatal guerra civil y volvió destrozado y casi sin esperanza.

El 13 de marzo de 1938, Vallejo se echa en la cama –dice- a “descansar”. En realidad no volverá a levantarse. El 13 de abril empieza a delirar: “Voy a España... Quiero ir a España”. Las enfermedades sufridas por Vallejo eran desconocidas en la medicina. Una de ella se llama España, y la otra una enfermedad muy vieja: el hambre. El 15 de abril de 1938, Viernes Santo, Vallejo murió de hambre.

En España, aparta de mi este cáliz, cantó con voz de hombre, lírica, dolida y solidaria, vencida y victoriosa, al mismo tiempo, entrándose en el alma del pueblo español. Vallejo disparó en España todo su amor por la humanidad. Después, guardó silencio.

Francisco Arias Solís

Sin libertad la vida vale poco.

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24/10/2009 GMT 1.0

Julián Besteiro por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 19:08

Besteiro JULIÁN BESTEIRO
(1870-1940)

“El dilema es el siguiente: o se salva la civilización
y la vida económica de los principales pueblos
mediante un esfuerzo colectivo de personalidades
libres, tratadas como tales, consideradas como tales,
o evidentemente esta civilización, que tanto trabajo
ha costado elaborar durante muchos siglos,
corre el riesgo de perderse irremediablemente.”
Julián Besteiro.

LA VOZ DE UN INTELECTUAL FIEL A LA VERDAD Y A LA HONRADEZ

Se puede atacar la figura de Besteiro negándose a admitir que fuese un espíritu superior. Allá cada cual con su juicio. Lo que no cabe admitir es que su vida haya sido sinuosa y tortuosa por falta de desinterés. Besteiro fue un intelectual fiel a la verdad y a la honradez.

En toda España se hizo famosa la respuesta de Besteiro al juez instructor de la intentona del 17. El Gobierno no ignoraba que Besteiro, aunque coautor con Largo Caballero de aquel episodio de la lucha de clases, se había visto obligado por las circunstancias a retraerse un tanto y que sólo volvió al pleno ataque cuando el no hacerlo hubiera dejado indefensos y al descubierto a los ferroviarios. En el fondo, pues, la experiencia del episodio confirmaba su doctrina secreta. Pero el juez quería hacerle decir algo contrario a la huelga general revolucionaria; a lo que Besteiro opuso su famosa declaración: “Jamás me he opuesto yo a revolución alguna”. Ahora bien querer confrontar esta magnífica actitud (que lo era y no sólo en palabras), querer oponer estas palabras, que eran un acto, a sus matices o reservas en tal o cual ocasión donde se negaba a seguir a los exaltados, revela falta de caletre y falta de acogida del pensamiento e intención del que se pretende juzgar.

En nuestro tiempo, todos los aspectos de barullo e indisciplina de aquel episodio se empequeñecen; y queda sólo que en agosto de 1917 Besteiro, Largo Caballero, Anguiano y Saborit estaban en prisiones militares, y que las intenciones de los que lo tenían encerrados se expresaban en los martillazos, que toda la noche oyeron con los que se estaba erigiendo la capilla ardiente. Por fortuna, los cuatro condenados salieron a cumplir una pena de cárcel en el penal de Cartagena. El barbero del penal puso el toque final a la figura de Besteiro rapándole la barba krausista; y así, con su gorro de presidiario, aquel profesor de Lógica llegó a ser el ídolo más amado del pueblo español.

Julián Besteiro y Fernández nace en Madrid el 21 de septiembre de 1870. Estudió en la Institución Libre de Enseñanza, donde recibió una influencia perdurable de Giner de los Ríos, que marcó su vida dotándola de un fuerte sentido ético. Al acabar el bachillerato, se matriculó en la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid, años en los que frecuentó la Biblioteca del Ateneo. En 1897 publicó su primer libro, La psicofísica, que había sido premiado en un certamen científico-literario. El mismo año gana por oposición la cátedra de Psicología, Lógica y Ética, del Instituto de Segunda Enseñanza de Orense, donde estará muy poco tiempo, pues se traslada enseguida con el mismo puesto, a Toledo. A partir de 1912 –un año antes de su matrimonio con Dolores Cebrián-, Besteiro era miembro muy activo del socialismo español, actividad que hace compatible con su cátedra de Lógica en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central, conseguida también el mismo año.

Desde el punto de vista político, la vida de Besteiro estuvo marcada por una intensa actividad municipal. En 1913 se presenta por primera vez a las elecciones madrileñas por el distrito de Chamberí, formando parte de la conjunción republicano-socialista; desde entonces hasta el final de la guerra civil los madrileños siguieron votándole; así ocurrió en los comicios de 1918, 1919, 1920, 1923, 1931, 1933 y 1936, a lo que él correspondió con un entusiasmo extraordinario en el desempeño de su concejalía. Esto explica un cierto idilio entre Besterio y Madrid, que tuvo su expresión más elocuente cuando derrotada la República en 1939, decide quedarse en Madrid, compartiendo la suerte del pueblo. Murió al año siguiente, en la cárcel de Carmona, el 27 de septiembre.

Es evidente que la proyección política de Besteiro no se limitó a su proyección municipal, pues participó en la campaña contra la guerra de Marruecos, en la huelga general de 1917 y en las deliberaciones del partido socialista. Al morir Pablo Iglesias en 1925, ostentó la presidencia del PSOE hasta 1931, en que dimite de dicha responsabilidad. La consideración general de su honestidad política e intelectual le llevará a la presidencia de las Cortes Constituyentes en 1931-1933, apartándose cada vez más de la vida política activa a partir de esa fecha; incluso en 1934 abandonará la presidencia de la UGT. En 1939 formó parte como ministro de Estado del Consejo Nacional de Defensa, que presidía el general Miaja y cuyo fin era poner fin a la guerra.

Dentro del grupo de dirigentes del partido socialista, con Fernando de los Ríos, era Besteiro el de mayor autoridad intelectual. Besteiro fue el único español de aquella época que descuella por encima de Azaña.

Es emocionante su respuesta a Regino García, militante del partido socialista, cuando al final de la guerra le pregunta: “Y usted, profesor, ¿qué piensa hacer?. He aquí su respuesta: “Yo, que nunca dije “ o no salvamos todos o todos perecemos”, me quedaré con los que no pueden salvarse. Es indudable que facilitaremos la salida a muchos compañeros que deben irse y que se irán, por mar, por tierra o por aire, pero la gran mayoría, las masas numerosas, ésas, no podrán salir y yo que he vivido siempre con los obreros, con ellos seguiré y con ellos me quedo. Lo que sea de ellos, será de mí”.

Francisco Arias Solís

Paz y Libertad.

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Fray Antonio de Guevara por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 09:28

Antonio de Guevara FRAY ANTONIO DE GUEVARA
(1480-1545)

“El día de la ciudad siéntese y no se goza
y el día de la aldea gózase y no se siente;
porque allí el día es más claro, es más desembarazado,
es más largo, es más alegre,es más limpio,
es más ocupado, es más gozado; y finalmente
te digo que es mejor empleado y menos importuno.”
Fray Antonio de Guevara.

LA VOZ DEL AFÁN DE NOTORIEDAD

La opinión de la crítica sobre este personaje ha cambiado paulatinamente y hoy se le ve como un clérigo resentido y sin vocación que se amparó en los hábitos y en el cultivo de las letras para obtener una seguridad y una fama que de otro modo no hubiera logrado. La distancia que separa el mensaje de sus obras de su comportamiento en la vida pública y religiosa demuestran el afán de notoriedad que tuvo este singular franciscano, que tuvo una agitada vida pública y llegó a ser hombre influyente en la época del emperador Carlos I. Su obra literaria sigue una orientación didáctica y costumbrista, alejada del eramismo doctrinario. Sus escritos se caracterizan en el aspecto estilístico por un acusado barroquismo que lo enlazan, por una parte con el retoricismo del siglo XV y lo convierten por otra en antesala del Barroco. Alardea constantemente de una gran erudición, que es, en muchos casos, producto de su invención y de su fantasía. A pesar de todo ello, es uno de los escritores más difundidos del siglo XVI y gozó en su momento de una gran popularidad.
Antonio de Guevara de Noreña nació en Treceño, Cantabria, en 1480 y murió en Mondoñedo, provincia de Lugo, el 3 de abril de 1545. Gracias a un tío suyo pude educarse en la Corte, “a do me crié, crescí y viví algunos tiempos, más acompañado de vicios que no de cuidados”. Allí fue paje del príncipe don Juan y, muerto éste, de la reina Isabel la Católica. Pero como esta falleciera, decidió tomar el hábito franciscano a la edad de veinticuatro años. Fue guardián de Arévalo, de Soria en 1518, y definidor de su provincia el 11 de noviembre de 1520. Inquisidor en Valencia y visitador de las morerías del reino de Granada, se atribuye a sí mismo un papel preponderante en la lucha de los comuneros al lado del emperador, de quien sería cronista, aunque nada dejó escrito en este sentido, sin embargo, en los discursos de Carlos I parece haber algunos rasgos de estilo de Guevara. El 7 de enero de 1528 fue nombrado obispo de Guadix, pero no entra en su diócesis hasta el otoño del año siguiente. Acompañaría a los ejércitos imperiales en la expedición a Túnez y otras correrías para regresar a España y ser designado obispo de Mondoñedo.

De sus numerosas obras, de carácter vario, nos interesan tres especialmente, Relox de príncipes o Libro áureo del emperador Marco Aurelio (1529), Menosprecio de corte y alabanza de aldea (1539) y las Epístolas familiares (1539-1541).

El primero que algunos encasillan en el género de novela histórica, reúne en torno a un personaje diversas fantasías y hechos fabulosos, con invento por parte del autor de dioses, libros, filósofos y costumbres, a la manera borgiana en el pasado siglo. La materia novelesca se subordina a la intención de Guevara que pretendía escribir un tratado sobre la formación del príncipe al estilo del medievo. Los últimos estudios ven en el célebre pasaje El villano del Danubio una crítica del espíritu bélico e imperialista de Carlos I.

En Menosprecio de corte y alabanza de aldea, pese a denostar la vida cortesana, se regodea en su descripción, mientras su amor por el campo es más ficticio y materialista que horaciano; en resumidas cuentas, Guevara ama la aldea por su comodidad y el goce epicúreo de la vida. El humanismo renacentista era en Guevara más capa de pintura que estoico y profundo pensamiento. Modelo en su época del tópico renacentista, el Menosprecio está considerado hoy como falso y retórico.

En las Epístolas familiares, falsas porque fueron escritas para la imprenta y no destinadas libremente a los personajes, Guevara hace una demostración de cuidado del estilo y selección de temas en lo que puede considerarse como un cuadro de la sociedad de su tiempo.

Guevara escribió también Aviso de privados y doctrina de cortesanos, que unió al Menosprecio de corte; Vida de diez emperadores romanos o década de Césares (1539), Arte de marear (1539), Oratorio de religiosos (1542), Libro llamado Monte Calvario (1545) y Las siete palabras (1549).

En el fondo, la obra de Guevara es la de un medievalista en años de Renacimiento, que se pinta del color de moda; su moralismo humano tiene las raíces en el comportamiento y carece de intimismo; en resumidas cuentas, expone una moral de uso, para la vida cotidiana. Y como dijo este prelado español: “Es ley de corte que en lo que se escribe se muestre la prudencia, y en la manera de escribiros se conozca la crianza”.

Francisco Arias Solís

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21/10/2009 GMT 1.0

Don Juan Manuel por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 17:13

conde lucanorDON JUAN MANUEL
(1282-1347)

“… porque muchos homes las cosas sotiles non le caben
en los entendimientos, ni las entienden bien, no toman
placer en leer aquellos libros nin aprender lo que es
escripto en ellos, el porque non toman placer en ello,
nin lo pueden deprender nin saber así como a ellos
cumpliría.”
Don Juan Manuel.

LA VOZ DEL PRIMER PROSISTA CON ESTILO PERSONAL

Don Juan Manuel es el prosista más importante de su época y el iniciador del género novelesco en la literatura española. Las obras de don Juan Manuel –principalmente, El Conde de Lucanor- son una clara exposición de la ideología del autor sobre cuestiones sociales, políticas, religiosas y literarias. En este sentido, hay que destacar su conciencia de autoría. El escritor, con paciencia y tenacidad, ha ido construyendo una obra literaria de la que se siente responsable y de la que quiere dejar constancia. Este individualismo se opone al carácter colectivo de la literatura medieval y es un claro antecedente de la afirmación personal que llegará con la literatura prerrenacentista y renacentista. Por otra parte, la obra de don Juan Manuel, basada en la experiencia vital y en la aguda observación del autor, es en lo estilístico un brillante ejemplo de selección, densidad y concisión. Don Juan Manuel es el primer prosista castellano que tuvo estilo personal, y seguramente también el primero que tuvo conciencia artística, evidente en el cuidado que puso en conservar sus libros reunidos para evitar posibles modificaciones de su obra.
Don Juan Manuel nació en Escalona, provincia de Toledo, el 6 de mayo de 1282. Emparentado directamente con los reyes castellanos, pertenece a la nobleza más rancia y poderosa. Erróneamente se le ha venido otorgando el título de “infante”, que sí le había correspondido a su padre. Don Juan Manuel era nieto de Fernando III el Santo y sobrino de Alfonso X el Sabio. Sus padres eran el infante don Manuel –hijo menor del rey Santo- y doña Beatriz de Saboya. Por su condición social participó activa y destacadamente en los acontecimientos bélicos y políticos de su tiempo. Fue Señor de Villena y de Alarcón y Adelantado de Murcia. Miembro de la casta señorial, tan poderoso casi como el rey, podía ir de Murcia a Navarra ”pasando cada jornada por villa cercada de castillos suyos”. Tomó parte en las intrigas nobiliarias de aquellos años en torno al poder en los reinos de Castilla y de Aragón. Protegido de Sancho IV, intervino en los años de la minoría de Fernando IV y en la de Alfonso XI, siendo corregente de éste último. Sus intereses y ambiciones le llevaron incluso a ponerse en contra de Alfonso XI. Se casó tres veces y consiguió que sus aspiraciones de máxima grandeza se cumplieran al casarse una de sus hijas con el heredero del rey de Portugal y otra con Enrique de Trastamara, futuro Enrique II de Castilla. Don Juan Manuel se puso de la parte que más convenía a los intereses de su linaje; aunque luchó contra los moros en El Salado y Algeciras, no dudó cuando lo exigía la política de su casa, en aliarse con el rey de Granada.
Don Juan Manuel vivió activamente un ideal triple: caballeresco, religioso y literario. Su vida osciló en la cuerda floja de la violencia injusta, de la doblez de quien antepone a todo su ideal de casta, por lo que unas veces los vemos adicto y otras rival del rey. Personaje contradictorio, abominador de la guerra, mas siempre peleando, obsesionado por el problema de la honra y de su estado, veía en todo menoscabo y desprecio; tolerante en el aspecto religioso y amante de la caza, prefería las intrigas nobiliarias a la lucha contra los moros. Paradójicamente sólo fue humilde en la faceta que mayor gloria le ha dado: la literatura. Don Juan Manuel es el primer escritor que tiene conciencia del valor de su obra y por eso se retira los últimos años de su vida, en el convento de Peñafiel, donde depositó un códice, que contenía toda su producción, para legarla cuidadosamente a la posteridad. Don Juan Manuel muere en Córdoba el 13 de junio de 1348.
La mala suerte persiguió a la obra de don Juan Manuel, porque su códice se ha perdido y las copias parciales que nos han llegado están incompletas y plagadas de errores.
Se consideran perdidas obras como el Libro de los sabios, el Libro de la cavallería, algunos de cuyos capítulos pasaron al Libro de los Estados; la Crónica cumplida, el Libro de los egennos, probable tratado sobre máquinas bélicas; el Libro de las cantigas, colección de poemas, y unas Reglas de trovar, o arte poética. Salvo del Libro de cavallería, de los demás solo conocemos los títulos.
Tradicionalmente viene dividiéndose la obra de Don Juan Manuel en obras menores y obras mayores. Entre las primeras se encuentran el Libro de la caza –con interesantes noticias sobre este deporte, sobre las diferentes aves de cetrería y, principalmente, sobre el arte de adiestrar halcones-, el Libro de las armas -de carácter autobiográfico, exalta la grandeza de su linaje-, el tratado De las maneras del amor –sobre diversas formas de amistad-, el Libro infinido o de castigo y consejos –repertorio de consejos dirigidos a su hijo-. En todos estos libros predomina lo expositivo sobre lo narrativo. Las obras mayores, aun siendo claramente didácticas, tienen una acentuada forma narrativa. Tres son las grandes obras de don Juan Manuel. El Libro del caballero y el escudero, escrito hacia 1326, nos ha llegado incompleto. Su trama argumental, a imitación de la del Libre del orde de cavalleria, de Ramón Llull, nos cuenta la historia de un joven escudero adiestrado por un anciano caballero, que vive en una ermita y que le adoctrina sobre todo lo referente a la orden de caballería. El Libro de los Estados, escrito entre 1327 y 1332, es un manual de educación de príncipes, que recoge el ideario político del escritor. Su obra más importante es, sin duda, el Libro de los enxiemplos del conde Lucanor et de Patronio –conocido con el título de Libro del Conde Lucanor-, escrito en 1335.
La obra se divide en dos partes, Libro de los enxiemplos y Libro de los proverbios, que guardan una estrecha unidad. El primero, el más extenso e importante, es una colección de cincuenta cuentos, narrados por el ayo Patronio para ejemplificar los diferentes problemas (sociales, religiosos, políticos y literarios, etc.) que le presenta su señor el conde de Lucanor. La narración siempre concluye en un dístico, que actúa a modo de moraleja final. El Libro de los proverbios es un repertorio de sentencias.
Pese a los intereses nobiliarios del autor, los relatos de Patronio hacen desfilar todas las clases sociales, desde el padre de don Juan Manuel hasta salteadores de sepulcros, desde mercaderes a reyes árabes, a los que enmarca en unos contextos que hacen del libro un cuadro de viva humanidad. Y como dijo nuestro autor, defendiéndose de los ataques que por ser noble y escribir recibía: “Pienso que es mejor pasar el tiempo en fazer libros que en jugar a los dados o fazer otras viles cosas”.

Francisco Arias Solís

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20/10/2009 GMT 1.0

Foro Libre: Homenaje a Rafael Alberti

franciscoarias @ 16:32

Alberti

FORO LIBRE
ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZ
URL: http://www.internautasporlapaz.org

“¡Paz en todos los hogares.
Paz en la tierra, en los cielos,
bajo el mar, sobre los mares.”
Rafael Alberti.

HOMENAJE DE FORO LIBRE A RAFAEL ALBERTI

El próximo lunes, día 26 de octubre, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del poeta andaluz Rafael Alberti (1902-1999), con motivo del décimo aniversario de su muerte.

Rafael Alberti, último mito viviente de la Generación del 27, murió en la madrugada del 28 de octubre de 1999 en su casa Ora Marítima de El Puerto de Santa María. Tenía 96 años. Poeta jondo, dramaturgo comprometido, pintor sensible y hombre de paz, la voz de Alberti ha sonado con potencia enorme por todos los mares a lo largo del pasado siglo. Sus cenizas fueron esparcidas en la Bahía de Cádiz, el mar de su infancia.

Es en 1923, cuando nuestro poeta comienza a trabajar en los primeros poemas de lo que luego será su primer libro Marinero en tierra. Estos poemas, escritos a la sombra de Gil Vicente y de los cancioneros musicales de los siglos XV y XVI, los escribe en la sierra de Guadarrama donde se encuentra descansando, víctima de una enfermedad de pulmón. Los días que baja a Madrid los pasa con sus nuevos amigos de la Residencia de Estudiantes de la Institución Libre de Enseñanza: García Lorca, Salvador Dalí, Luis Buñuel y Moreno Villa. También entra en relación por aquellos días con Jorge Guillén, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego y Pedro Salinas.

En 1925 aparece Marinero en tierra que pocos meses antes ha dado a su autor, al alimón con Gerardo Diego, el Premio Nacional de Literatura. Traba conocimiento con su admirado Juan Ramón Jiménez, quien comienza a aconsejarle y establece amistad con José Bergamín.

En la misma línea de su primer libro están La amante y El alba de alhelí. Con motivo del tercer centenario de la muerte de Góngora (1927) escribe la prodigiosa arquitectura de Cal y canto. Sobre los ángeles, es uno de los hitos fundamentales en la lírica española moderna, y supone una doble ruptura: de forma, en su tendencia hacia el simbolismo, y de fondo, por la aparición de un cultivo más intenso de la intimidad.

En 1933, siendo ya miembro del partido comunista, funda con María Teresa León, la compañera de su vida, la revista revolucionaria Octubre; a partir de ese momento su postura se hace cada vez más comprometida con el Frente Popular, posición que se acentúa, una vez estallada la guerra civil, como secretario de la Alianza de Escritores Antifascistas. Son características a este respecto, Capital de la gloria y El poeta en la calle. Rafael Alberti, es el indiscutible iniciador de la poesía revolucionaria en España.

En 1939 llegó ese día sin alba. Una avioneta llevó a Alberti y a María Teresa a Orán. Luego; París, Buenos Aires, Roma... Viajero universal. Alberti se convirtió en uno de los símbolos más representativos de la otra España.

Con posterioridad a la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco, publica un buen número de libros que han acrecentado su reputación como uno de los más importantes poetas contemporáneos. Son de destacar: Entre el clavel y la espada, Coplas de Juan Panadero, A la pintura, Retornos de lo vivo lejano, Ora marítima, Roma, peligro para caminantes, Los ocho nombres de Picasso...

Tuvo que esperar la muerte de Franco y aún tardó en volver. El 27 de abril de 1977 llegó a Barajas con María Teresa y su hija. El canto de La Internacional le humedeció los ojos. “Me fui de España con el puño cerrado y vuelvo con la mano abierta en señal de concordia”. Aceptó ser candidato al Congreso por el partido comunista.. También tuvo el reconocimiento absoluto en su país: Premio Nacional de Teatro (1981), Cervantes (1983) y Premio Andalucía de las Letras (1993).

Francisco Arias Solís

No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

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