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FRANCISCO ARIAS SOLIS
INTERNAUTAS POR LA PAZ Y LA LIBERTAD, FORO LIBRE, LITERATURA.

07/10/2009 GMT 1.0

El éxodo de los poetas andaluces por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 22:18

EL EXODO DE LOS POETAS ANDALUCES

“Dicen que al morir le hallaron
a España dentro del pecho. “
Juan Rejano.

LOS POETAS ANDALUCES DEL EXILIO
VIVIERON SU POESIA Y DE SU POESIA

Por su número y calidad, los poetas andaluces ocuparon un lugar preferente en la emigración provocada por la guerra de 1936, que fue un verdadero éxodo poético. A excepción de Federico García Lorca al que las estrellas de la madrugada vieron como se quedaba para siempre en su Granada, y algunos, como Vicente Aleixandre, que permanecieron en España, la mayoría de los poetas andaluces –Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Juan Rejano, José Moreno Villa, Emilio Prados y Manuel Altolaguirre- salieron para el destierro.

Los poetas andaluces del exilio vivieron su poesía y de su poesía. Poesía difícil... vida difícil. Soledad a ultranza. Austeridad rayana en la pobreza. En su poesía hay una doliente luz que lo atestigua. En su destierro atesoraron solidaridad, compresión y afecto sin límites hacia todos los que sufren opresión, dolor, injusticia. Todos ellos eran poetas de verdad. Poetas por la gracia de la naturaleza. Poetas sin remedio. Poetas verdaderos. “El verdadero poeta –decía Manuel Altolaguirre- nunca es voluntario sino fatal”.

Al manantial sereno de la poesía de Antonio Machado llegó aquel inmenso dolor del destierro. Su tristísimo éxodo hacia la frontera francesa en 1939 –como el de tantos, tantísimos españoles, miles de españoles en aquel espantoso trance-, no solo confirma el buen sentido de su bondad, sino que lo supera y verifica, con su muerte.

La obra poética de Juan Ramón Jiménez –unida, como en Mallarmé, a su ejemplaridad personal- ha señalado el momento inicial de la nueva evolución lírica en España. Le fue entregado el premio Nóbel en el destierro.

Pablo Neruda decía de la poesía de Rafael Alberti, que tiene “un aroma enlutado de Gustavo Adolfo Bécquer”. Del modo más perfecto, o del único modo perfecto: el poético puro. La poesía de Alberti adquiere, de este modo, sitio excepcional y distinto en la lengua española. De tal modo la voz marinera de Alberti ha logrado una poesía la mar de clara. Y aquel marinero en tierra tuvo que abandonar también su tierra para cantar solo: “Canto esta noche de estrellas / en que estoy solo, desterrado”.

La poesía de Luis Cernuda, desnuda de todo parecido externo, es originalísima; tan nueva y viva como el brote primaveral de la planta, tan graciosa, tan inspirada. Idealmente andaluza, su poesía, tiene sobre todo, la gracia, el angélico don andaluz de la gracia. El dolor del destierro es, en su caso, estímulo: el sufrimiento se transfigura en poesía -además de grandísima- sobria, precisa asombrosamente nueva e innovadora: “De todo me arrancaron. / Me dejan el destierro”.

Una dolorosa veta nostálgica, de añoranza constante de España y sobre todo de su tierra andaluza, recorre la poesía de Rejano. Casi cuarenta años viviendo y desviviéndose en el destierro dan a la poesía de Rejano su destacada dimensión ética y humanista. Juan Rejano es un poeta andaluz por los cuatro costados: “Si a mí me dan a elegir, / yo nazco bajo un olivo, / orilla al Guadalquivir”.

Moreno Villa forma con Altolaguirre y Prados la trinidad de poetas malagueños desterrados y desaparecidos en pocos años. De su circunstancia de exiliado brotan algunos de los más logrados poemas de todo los tiempos: “De soledad tan vaga y tan concreta / sale un hilo de agua: / el agua del destierro, / muy parecida al llanto”.

El nombre de Manuel Altolaguirre no puede separarse, ni en su vida, ni en su poesía, del de Emilio Prados. Hay nombres de poetas que no se deben nunca separar. Manuel Altolaguirre y Emilio Prados son inseparables. Su voz, la voz de estos dos poetas, es de una poesía purísima.

A la hora de valorar la obra de Prados hay que destacarla como una de las más originales y más conseguidas dentro del altísimo panorama de nuestra poesía del siglo XX. En los años del exilio nacen unos bellísimos poemas, llenos de nostalgia de su tierra y de su mar, su mar malagueño: “Cierro mis ojos. El sueño / por ellos baja a escuchar / dentro de mi corazón / el viento obscuro del mar”.

Su continuidad en la imagen y palabra del verso bien templado, han hecho de Altolaguirre uno de los poetas más representativos y personales del resurgir lírico de la Andalucía universal. A pie, en la hora aciaga, atravesó las gargantas heladas de los Pirineos, cuando la lucha fue ya imposible. Supo entonces del horror de vivir agonizando en un campo de concentración; del exilio en la miseria; de la desesperación sobre la nieve él, malagueño y solar. En uno de sus primeros poemas del exilio nos dice: “Mi cuerpo mira a lo lejos / su alma desnuda en la arena / tomando el sol de la muerte / junto a un río de tristezas.”

La trascendencia estética universal de Andalucía se ha afirmado por la poesía de nuestros poetas en el destierro. Y, sin embargo, como dijo Altolaguirre: “Estoy solo y no sé quienes / están sintiendo mi ausencia...”

Francisco Arias Solís

El futuro se gana, ganando la libertad.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad dedicado a Mario Benedetti.

URL: http://www.internautasporlapaz.org

Nos gustaría contar con su participación.

Gracias.

06/10/2009 GMT 1.0

Foro Libre: Homenaje a Leopoldo Panero

franciscoarias @ 20:56

FORO LIBRE
ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZ
URL: http://www.internautasporlapaz.org

“Tu dulce maestría sin origen
enseñas, Federico García Lorca;
la luz, la fresca luz de tus palabras,
tan heridas de sombra.”
Leopoldo Panero

HOMENAJE DE FORO LIBRE A LEOPOLDO PANERO

El próximo lunes, día 12 de octubre, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del poeta leonés Leopoldo Panero (1909-1962), con motivo del centenario de su nacimiento.

Leopoldo Panero es poeta lírico no sólo con palabra intimista, sino con palabra interior. Sufridos eslabones entre el perfectismo de sus inmediatos maestros, los de la generación del 27 y acechados por las incitaciones de la posguerra, son los poetas de la generación a la que pertenece Panero. Con Luis Rosales y Luis Felipe Vivanco se haya vinculado al grupo de la revista Cruz y Raya, y más tarde está con ellos en la revista Escorial. También colabora en la revista Caballo Verde para la Poesía, fundada por Pablo Neruda, en 1935. Sus poemas sólo son acogidos en libros tardíamente. Es en 1944 cuando aparece el primer libro de Panero, La estancia vacía.

Leopoldo Panero nace en Astorga, provincia de León, el 17 de octubre de 1909, y muere en esta misma ciudad el 27 de agosto de 1962. Estudia Derecho en las Universidades de Valladolid y Madrid, en la que se licenció. De 1932 a 1934 sigue estudios en la Universidad de Cambridge. Dirigió la revista Correos Literarios, y fue secretario de una sección cultural del Instituto de Cultura Hispánica.

Su largo poema en tercetos Canto personal, Carta perdida a Pablo Neruda fue escrito como réplica al Canto general del poeta chileno. Panero recibió el Premio Nacional de Poesía en 1950 y el Premio Fastenrath de la Real Academia. Escrito a cada instante nos traería el recuerdo, el dolor y la esperanza. En el aparecen sus elegías a César Vallejo y a Federico García Lorca, que después añade como suplemento, en 1953, en su Canto personal. Panero publicó además una Antología de la poesía hispanoamericana.

Todos los seres que han pasado por el corazón del poeta existen en la obra a través de la memoria. Recordar es vivir la vida nuevamente, no repetida. La vida verdadera, cabal, amorosamente sentida llega a ser historia. El mismo poeta define a la historia como amor cuando dice a Federico García Lorca: “Cantaste lo dormido de tu raza / la nieve insomne de tu infancia toda; / la historia que es amor y hasta los huesos / España. España sola”.

Francisco Arias Solís

No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

URL: http://www.internautasporlapaz.org

04/10/2009 GMT 1.0

70 años de la tragedia humana del exilio por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 17:12

exilio

LA VOZ DE LOS POETAS DEL EXILIO

“Y como vas a recoger el trigo
y alimentar el fuego
si yo me llevo la canción.”
León Felipe.

70 AÑOS DE LA TRAGEDIA HUMANA DEL EXILIO

Hace setenta años, León Felipe escribió unas palabras de las que luego se retractó, porque pensó que la “España peregrina” no se había llevado nada, ni la “canción”, que se quedó -con los hombres- dentro de España. ¿Tuvo razón el poeta en 1939? ¿La tuvo después?

No se quedaron sin voz -como años después pudo verse- los españoles del interior; tampoco la perdieron los españoles del éxodo.

Es innecesario repetir una vez más que la mayor parte de nuestros mejores intelectuales y artistas emprendieron el camino del exilio al final de la guerra civil. El número de poetas exiliados es muy grande; la nómina de los que no volvieron a pisar su tierra, sobrecogedora. En algunos casos los poetas salieron amenazados por un posible final como el que tuvieron Federico García Lorca o Miguel Hernández; en otros, partieron en busca de una libertad que sabían imposible en la España fascista. Algunos estaban comprometidos con una ideología, o con un partido político; otros -los más- eran, sencillamente, espíritus liberales.

A pesar del tiempo transcurrido todavía es imposible hallar en las bibliotecas e instituciones culturales de nuestro país la obra de los exiliados -si exceptuamos, claro está, algunos nombres- y la básica información sobre algunos de los poetas en el exilio.

No obstante, se puede afirmar que en todo poeta exiliado, hay un primer momento, más o menos largo, de vacilaciones o de desesperanza, y un segundo tiempo que podríamos llamar de “nostalgia” o de “serenidad”: más o menos cercanamente, la realidad objetiva pesa en estos estados de ánimo. Además, se puede observar que hay un tema común a todo poeta exiliado, “España”, aunque todo exiliado tenga, sin duda, muchas otras preocupaciones.

Era febrero cuando se inicia o agudiza la diáspora. La guerra civil se precipitaba a su final. También hacia su final iba la vida de Antonio Machado que, en Colliure, escribiría su último verso, uno de los primeros versos de la poesía española desterrada: “Estos días azules y este sol de la infancia”.

Mas en 1939 son jóvenes aún -están en su más alto momento de creación- muchos otros poetas. Por ejemplo, todos aquellos que habían nacido alrededor de 1900 -años más, años menos- y que ya en España eran nombres reconocidos. Esos tendrían que seguir viviendo, tendrían que adaptarse a nuevos lugares; tendrían que seguir creando. Nos referimos entre otros a Juan Ramón Jiménez, Enrique Díez Canedo, León Felipe, José Moreno Villa, Jorge Guillén, Pedro Salinas, Juan José Domenchina, Max Aub, Antonio Aparicio, Rafael Dieste, Francisco Giner de los Ríos, Juan Larrea, Angel Lázaro, Adolfo Sánchez Vázquez, Arturo Serrano Plaja, Lorenzo Varela, José Bergamín, Rosa Chacel, Antonio Espina, José Rivas Paneda, José María Quiroga Pla, Pascual Pla y Beltrán, Ramón Gaya, José Herrera Petere, Nuria Parés, Emilio Prados, Concha Méndez, Pedro Garfias, Rafael Alberti, Juan Gil-Albert, Manuel Altolaguirre, Luis Cernuda, Ernestina de Champourcín y Juan Rejano.

Todos los hombres y mujeres cuyos nombres he citado; muchos que no he citado; muchísimos más -sin duda- que desconozco, hicieron en el exilio una obra poética. Una obra poéticamente importante, porque todos y cada uno de los poetas que sufrieron el exilio, representan, ni más ni menos, que un segundo siglo de oro de la Literatura Española.

Las ideas de libertad y democracia por las que todos estos poetas sufrieron y lucharon son hoy la meta trazada por el pueblo español, para que nuestro país se encuentre en el concierto del mundo civilizado.

Estos poetas del exilio, lejos de su patria, trataron de sobrevivir su vida, sintieron la garra de la nostalgia, el incesante recuerdo de unas calles, de unos árboles, de unas casas, de unas fuentes como aquella a la que Rafael Alberti pedía, “que volviera para darle agua”. Supieron de angustia, de dificultades económicas, de falta de medios para enfrentarse con ese cada día y cada mañana. Y tenían razón. El mundo ha dicho que tenían razón.

El recuerdo de estos poetas del exilio nos trae también a la memoria sus antologías poéticas mutiladas, sus versos censurados, el torpe deseo de algunos de ignorar o tergiversar su auténtica personalidad. Todos, todos fueron poetas de la libertad, y por eso se marcharon y por eso vivieron y murieron en el exilio. Sólo con la voz del corazón, para liberar a España de tanto injusto olvido, de tanta injusta persecución en algo tan importante como es el amor y la poesía, recordamos hoy la voz de los poetas del exilio, pues muchos no regresaron. Y es que como dijo el poeta: “porque en este ataúd continúa el destierro, / el desterrado sigue desterrado en la muerte”.

Francisco Arias Solís

Siempre podemos hacer algo por la paz y la libertad.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad

URL: http://www.internautasporlapaz.org

Nos gustaría contar con la participación de muchos poetas.

Gracias.

03/10/2009 GMT 1.0

La voz de la época del jazz por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 08:24

FRANCIS SCOTT FITZGERALD
(1896-1940)

“Una generación nueva, que se dedica más que la última a
temer a la pobreza y a adorar el éxito; crece para encontrar
muertos a todos los dioses, tiene hechas todas las guerras y
debilitadas todas las creencias del hombre.”
F. Scott Fitzgerald.

LA VOZ DE LA ÉPOCA DEL JAZZ

El escritor estadounidense Francis Scott Fitzgerald, más conocido por Scott Fitzgerald, está considerado uno de los más importantes del pasado siglo. En París entró en contacto con Ernest Hemingway, Gertrudis Stein, Ezra Pound y otros componentes de la “generación perdida”. Sintió siempre una especial predilección por el género novelístico y siempre soñó con escribir una gran novela, sin embargo, apremiado por su necesidad de dinero, se dedicó principalmente a narraciones cortas en revistas. No obstante, se le considera como uno de los mejores novelistas de la época del jazz.

Francis Scott Fitzgerald nació en Saint Paul, Minnesota, el 24 de septiembre de 1896 y falleció en Hollywood el 21 de diciembre de 1940. Su padre fue un caballero arruinado del Sur y su madre era descendiente de una familia de origen irlandés muy adinerada. Estudió en Saint Paul Academy and Summit School y posteriormente en la escuela privada Newman Scholl, de Hackensack. Abandonó sus estudios universitarios que había iniciado en la Universidad de Princeton para alistarse en el ejército de los Estados Unidos durante la primera guerra mundial, no obstante, no llegó a embarcase para Europa. En 1920 contrajo matrimonio con Zelda Sayre, con la que emprendió un estilo de vida extravagante y lujoso. Zelda estuvo hospitalizada periódicamente en centros psiquiátricos desde 1930 hasta 1948 en el que murió en un incendio en el centro de atención psiquiátrica donde estaba recluida. Fitzgerald convertido en un alcohólico incurable, sufrió dos ataques cardiacos. El segundo que le provocó la muerte le sorprendió en Hollywood, en el apartamento de Sheilah Graham, columnista de chismes cinematográficos de la que se había enamorado.

Su primera novela, Este lado del paraíso (1920), constituye un éxito arrollador. En 1922 aparece su segunda novela, Bello y maldito, con la que confirmó su éxito anterior. Espejo de su época, esta obra refleja la desesperación a través de un lenguaje que, en ocasiones, se apoya en la comicidad. Describió la sociedad de la Riviera francesa en la que sería su última gran novela, Tierna es la noche (1934). En 1925 aparece El Gran Gatsby, su más brillante éxito, y tal vez su obra más lograda por lo menos en cuanto a su estructura. Historia de una ascensión, refleja la personalidad del autor, dividida en Gatsby, el perseguidor del sueño inaccesible, y en el narrador, profundamente humano. Cuando Fitzgerald cae de lleno en el alcohol, el éxito le abandona, pero aún escribe guiones en Hollywood, donde empezó, en 1939, una novela sobre el ambiente cinematográfico: El último magnate (1939), que no llegó a terminar. Otros títulos merecen recordarse son: Jovencitos y filósofos (1920) y Cuentos de la era del jazz (1922), ambos de narraciones breves. Y como dijo el novelista norteamericano: “Puedes acariciar a la gente con palabras”.

Francisco Arias Solís

El futuro se gana, ganando la libertad.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad dedicado a Benedetti.

URL: http://www.internautasporlapaz.org

Nos gustaría contar con la participación de numerosos poetas.

Gracias.

01/10/2009 GMT 1.0

Mariano Roldán por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 08:00

MARIANO ROLDÁN

“Para lograr lo que ahora tienes
mucho camino quedó atrás,
mucho destino equivocado,
noches y días de dudar.”
Mariano Roldán.

LA VOZ DEL HOMBRE NUEVO

En 1960 obtuvo Mariano Roldán el premio Adonais por su libro Hombre nuevo. Tenía veintiocho años y se abría una nueva etapa en su poesía: “Ayer … / Todo era duda. / Vivir no se llamaba / tener, sino tristeza…” -declara en sus versos-. El “ayer” de su poesía se refiere a Registro del mundo y dos sonetos (1953), Uno que pasaba (1957) y Memorial en tres tiempos (1955). Excluyo Poemas para un amor (1959) y La realidad (1959) porque el primero recoge las composiciones en las que el poeta despierta ilusionado al amor de quien será su compañera, y un viento de vida y esperanza cruza los versos; el segundo responde al cambio de actitud de Mariano Roldán, desde una poesía intimista a otra de contemplación de los seres, y las cosas de su entorno. El ayer corresponde, por tanto, a sus años primeros; hay en ellos melancolía y desvalimiento, ecos de la primera etapa de Antonio Machado y del intimismo de Bécquer; cultiva el metro tradicional y son la consideración del tiempo y de la muerte los temas que predominan en Uno que pasaba; Memorial en tres tiempos agrupa tres poemas; en el primero se describe desde el recuerdo nostálgico, los primeros pasos del hombre con el descubrimiento de la tristeza, el dolor, el amor; en el segundo considera su oficio de poeta: un gozo de “ir colocando / junto al hombre / la espiga; junto al amor / la muerte; junto al barro / la inmarcesible altura del poema”. El tercero revela una característica del escritor: la mirada amorosa con que contempla la realidad. Hombre nuevo representa el libro de la reconciliación del poeta consigo mismo y con las cosas; predomina la alegría y la esperanza, aunque a veces no sea más que la lucha y el esfuerzo por conseguirlas, como se advierte en el poema “Cuánto me cuesta”.

El poeta cordobés contemporáneo del realismo poético inserta todo su arte depurado y sobrio en sus vibraciones cotidianas y diarias. El realismo de Roldán es de fondo, de tema, de urgentes raíces. No de simple procedimiento.

Mariano Roldán nace en Rute, provincia de Córdoba, el 23 de mayo de 1932. Es licenciado en Derecho y periodista. Además del premio Adonais cuenta con el Luis de Góngora en 1959 y el Premio Internacional Ciudad de Melilla (1980). Ha fundado y dirigido Alfoz y ha colaborado en otras muchas revistas literarias como Revista del Mediodía, Caleta, Empireuma… Ha publicado más de treinta libros. En 1997 publicó Antología de urgencia de Juan Rejano, cuando este magnífico poeta en el exilio era en nuestro país un gran desconocido. Ha traducido a Catulo y Lucano, a la poetisa Antonia Pozxi, y El cementerio marino, de Paul Valery. En honor de este poeta, perteneciente al grupo poético de los años 50, se celebra cada año en Rute desde 1990 el Premio Nacional de Poesía Mariano Roldán.

En Roldán existe una constante que aparte de definirlo, nos revela su seguridad de poeta: la fidelidad a sí mismo en toda su obra. Hay poetas del realismo que dieron marcha atrás cuando apuraron todas las ventajas oportunistas. Mariano Roldán ha seguido a cuerpo limpio. Desde La realidad o Uno que pasaba hasta su obra de poeta maduro -Ley del canto (1970)-, mantuvo la misma actitud ante el mundo y la misma técnica expresiva. De sus últimos libros destacamos: Elegías convencionales (1974), Inútil crimen (1977), Alerta, amantes (1978), Asamblea de máscaras (1980), Nuevas máscaras y utopías (1988), La nunca huyente rosa (1996) y Súbita luz del verbo (2003).

Por otra parte, Mariano Roldán, poeta introspectivo al fin, se encuentra a sí mismo contemplando a los demás hombres. Su propio misterio está en el secreto de los otros. Falta únicamente saber descifrar su clave: ese juego de contradicciones de gozar ante un paisaje y aparecer como que se ha sufrido; ese hecho de cantar el desengaño como una clara afirmación vital.

La sobriedad que caracteriza a este poeta andaluz, el acento con que recoge el palpitar del mundo le colocan en aquella línea de la poesía andaluza cultivada por los escritores de esta vieja cultura, cuyas tonalidades éticas son el resultado de una experiencia contrastada desde un resignado fatalismo. Y como dijo nuestro poeta: “De cuanto amé, me queda / ceniza leve y mucho / querer poder amar / más cosas cada día”.

Francisco Arias Solís

Siempre podemos hacer algo por la paz y la libertad.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad

URL: http://www.internautasporlapaz.org

Nos gustaría contar con la participación de numerosos poetas.

Gracias.

29/09/2009 GMT 1.0

Foro Libre: Homenaje a José Antonio Muñoz Rojas

franciscoarias @ 15:58

FORO LIBRE
ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZ
URL: http://www.internautasporlapaz.org

“Nadie sabe las palabras
que caben en un silencio.”
José Antonio Muñoz Rojas.

HOMENAJE DE FORO LIBRE A JOSÉ ANTONIO MUÑOZ ROJAS

El próximo lunes, día 5 de octubre, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del poeta antequerano José Antonio Muñoz Rojas, con motivo del centenario de su nacimiento.

José Antonio Muñoz Rojas nace en Antequera, provincia de Málaga, el 9 de octubre de 1909, en la misma ciudad en la que fallece, el 29 de septiembre de 2009. Estudia Derecho en la Universidad Central. En 1929 publica Versos de retorno. Con Leopoldo Panero y otros amigos funda Nueva Revista. En 1929 conoce a Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre, Pedro Salinas y Luis Cernuda. En 1930 acaba la carrera de Derecho. Hace el servicio militar en Sevilla, allí establece relación con el grupo de Mediodía, haciendo amistad con Adriano del Valle, Porlán y Romero Murube.
Publica en las revistas Isla, Papel Azul, Poesía, Los Cuatro Vientos, Nueva Poesía, Cruz y Raya, Caballo verde para la poesía... En 1932 visita por primera vez Cambridge. Escribe algunos cuentos de los que publicará tardíamente bajo el título de Cuentos surrealistas. En 1934 presenta al Concurso Nacional de Literatura Ardiente jinete. Ese mismo año llega Neruda a España. Muñoz Rojas, lo encuentra, en casa de Aleixandre, junto con Miguel Hernández y Federico García Lorca. A comienzos de 1936 marcha a Cambridge. Visita en su residencia londinense de Russell Square a T.S. Eliot.
En 1939 regresa a España. Conoce a una chica que, con el andar del tiempo, llegará a ser su compañera: María Lourdes Bayo Alessandri. Desde su vuelta del Reino Unido al año 1951 Muñoz Rojas reside alternativamente en Málaga y Antequera, entre la ciudad y el campo. En 1942, se publican los Sonetos de amor por un autor indiferente. Un año después se publica Abril del alma. En 1945 publica un libro fundamental, Historias de familia.
En los cincuenta se traslada a la capital de España. El mismo día de su llegada a Madrid publica la que muchos consideran su obra maestra en prosa: Las cosas del campo (1951). “Libro de poemas en prosa”, le llamó José Luis Cano. En Málaga, dirige, en colaboración con Alfonso Canales, Papel Azul, suplemento de la revista Gibralfaro. Colabora hasta 1954 en Platero, la revista poética gaditana fundada por Fernando Quiñones. Ese mismo año escribe también para Aljibe, revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Sevilla. En marzo de 1952 entra en el Banco Urquijo. En 1954 publica Cantos a Rosa. “Tras Cantos a Rosa -afirma Muñoz Rojas-, acaba mi etapa optimista”. “El resto de mis intentos en esta aventura poética -nos dice el poeta antequerano-, que abarca desde 1954 a 1980, es decir unos veinticinco años, lo considero agrupado en dos posibles libros: las Consolaciones y Oscuridad adentro”.
En 1957, publica uno de los libros en prosa más bellos de cuantos han salido de su pluma: Las musarañas. En 1962 aparece Lugares del corazón en nueve sonetos que lo celebran. En 1966 publica en Málaga una colección de Coplillas, en que la gracia popular se une a la exquisitez expresiva propia de los escritores de honda cultura. En 1970 publica el Salmo. Con igual amor al pasado aparece en 1977 Antequera, norte de mi pluma.
En 1992 fue nombrado Hijo Predilecto de Andalucía. En 1998 obtuvo el Premio Nacional de Poesía por Objetos perdidos y en 2002 el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana por el conjunto de su obra.
Francisco Arias Solís

No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

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27/09/2009 GMT 1.0

La voz de un rebelde por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 17:49

ARTURO BAREA
(1897-1957)

“Hijo, yo de la guerra no entiendo.
Pero ¿por qué matarse?”
Arturo Barea.

LA VOZ DE UN REBELDE

Arturo Barea es un novelista que ha alcanzado un gran prestigio internacional. Su gran obra, La forja de un rebelde, escrita en buena parte durante la guerra, solamente aparece muchos años después. Es libro de curiosa historia: se publicó primero en inglés (Londres 1941-1944), para ser retraducido después a su lengua original (Buenos Aires, 1951).

La forja de un rebelde constituye una trilogía integrada por tres libros -La forja, La ruta, La llama- y en cuanto que es básicamente una autobiografía, resulta ser una crónica de la España en que su autor vivía. El elemento autobiográfico, en ningún momento ocultado, pues aparece el autor con nombre y apellido, no cuenta en función de la biografía de Barea, sino de una rememoración de las vivencias del autor que sirven para la reconstrucción decisiva de la historia española. No todos los libros de la serie tienen el mismo valor y el primero de ellos, La forja, más independiente de juicio, constituye una de las obras novelescas más importantes del siglo XX. La forja es una afortunada evocación del mundo juvenil del protagonista, narrada con gran veracidad y con un sereno, pero dolorido, sentir del Madrid humilde de finales-comienzo de siglo. La capacidad de observación y la afortunada notación costumbrista conceden al libro un valor testimonial extraordinario. La narración directa, la ingenua perspectiva infantil o juvenil es de un considerable valor, lo mismo que sucede con el afortunado relato del acceso a la experiencia del muchacho protagonista. La forja es, sin duda, el libro más valioso, más afortunado de Barea. El siguiente de la serie, La ruta, es un relato fundamentalmente crítico sobre la guerra de Marruecos -próxima, en este sentido, a otros libros de Sender, Díaz Fernández o Gaya Nuño-, donde el fondo que la alienta no obstaculiza una narración tersa, vibrante y llena de calor humano. En La llama aparece también la problemática personal de Barea, su vida matrimonial fracasada, su deseo de integración en la lucha popular, su incorporación definitiva a esa lucha sus tareas de censor de despachos de prensa en los corresponsales extranjeros desde su “oficina” instalada en la Telefónica de Madrid, en torno a la cual silban los obuses. Toda la guerra, desde los días heroicos, trágicos y violentos de julio de 1936, pasando por los bombardeos de la capital, la presencia de las Brigadas Internacionales, las luchas ideológicas, la resistencia republicana, la Valencia de la retaguardia, el éxodo final, figuran en las fascinantes páginas de Barea, que en muchos casos recuerdan al mejor Galdós madrileñista y popular.

Arturo Barea Ogazón nació en Badajoz el 14 de agosto de 1897 y murió en Feringdon (Inglaterra) el 24 de diciembre de 1957. De humilde origen, la mayor parte de su vida se desarrolló en Madrid; la pobreza y dificultades de los barrios populares marcaron su trayectoria ideológica. Su formación fue autodidacta. Trabajó como meritorio en un banco, fue uno de los organizadores del sindicato de empleados de oficina de la UGT. Hizo el servicio militar en Ceuta y Marruecos, luchando en la llamada Guerra del Rif. Su biografía hasta la guerra puede seguirse a lo largo de La forja de un rebelde. Durante la guerra se casó con una periodista austriaca. Al finalizara la guerra se exilió Francia y posteriormente a Londres, donde se dedicó al periodismo y a la crítica, siendo autor de dos ensayos: Lorca. El poeta y el pueblo (1944) y Unamuno (1952). Adoptó la nacionalidad inglesa en 1948. Bajo el nombre de “Juan de Castilla” tomó parte en las emisiones españolas de la BBC de Londres. Comenzó su carrera literaria con un volumen de cuentos basados en la guerra civil española, Valor y miedo, que se publicó en Barcelona en 1939, su fama literaria comenzó con la publicación La forja de un rebelde. Posteriormente publicó la novela La raíz rota (1952 en inglés; 1955 en español) Su última obra, un volumen de cuentos titulado El centro de la pista, se publicó póstumamente en 1960, en Madrid.

En su novela La raíz rota plantea un tema de gran interés, el de regreso del exilio, asunto poco tratado por los escritores del destierro como por los de interior. El título de Barea es alusivo a la falta de enraizamiento que se encuentra el exiliado a su regreso, lo que le obliga, tras sucesivas decepciones, a volver al destierro. Y como dijo el escritor extremeño: “Tengo la nacionalidad inglesa, pero soy español”.

Francisco Arias Solís

La primera víctima de la guerra es la infancia.

Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.

URL: http://www.internautasporlapaz.org

Alquiler de amplia plaza de garaje en Cádiz

franciscoarias @ 07:17

En Cádiz, Plaza de San Severiano (Bahía Blanca), se alquila plaza de garaje amplia (coche + moto). Garaje con muy cómodo acceso y la plaza tiene también un acceso fácil (sin necesidad de maniobras). Alquiler mensual 130 € (incluida comunidad).

Teléfono: 699009464
e-mail: escritor1@arrakis.es

26/09/2009 GMT 1.0

Antón el de los Cantares por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 14:55

ANTONIO DE TRUEBA
(1819-1889)

“Es menester que compongas,
Señor, un poquito el mundo,
porque se ha deteriorado
de tal modo, con el uso,
que el enterrador de Güenes
anda vestido de luto,
porque hace más de dos años
que no se ha muerto ninguno.”
Antonio de Trueba.

LA VOZ DE ANTÓN EL DE LOS CANTARES

Escritor vizcaíno que alcanzó gran notoriedad en el siglo XIX, Antonio de Trueba, con sus famosos cuentos realizó en el Norte de España una labor algo parecida a la de Fernán Caballero en el Sur, siendo muy leído; y al igual que Rosalía de Castro en sus Cantares gallegos, recopila cantares sobre conflictos humanos y pequeños episodios que parafrasean o glosan canciones populares de su tierra natal. De formación autodidacta, tenía gran fecundidad literaria. Canta en sus poesías los sentimientos sencillos y espontáneos del amor a la familia, al hogar, a la tierra, etc. Y como nos dijo el propio poeta vasco: "Fue autor de cantares y narraciones vulgares el que pensaba ser labrador".

Antonio María de Trueba y de la Quintana, conocido también como Antón el de los Cantares, nació en Montellano, Vizcaya, el 24 de diciembre de 1819. Hijo de humildes campesinos, se sintió atraído desde niño por la literatura al oír los romances de ciego, pero tuvo que abandonar pronto la escuela para cultivar la tierra y trabajar en las minas de su tierra natal. Al cumplir los quince años marchó a Madrid para evitar la primera Guerra Carlista. Según nos cuenta Trueba, en uno de sus cuentos: "Veinte fusiles se alzaron por un movimiento instintivo y sin obedecer a voz de mando alguna, y Carmen cayó atravesada de balazos al expirar en sus labios el grito de ¡Viva Carlos V! como su padre había caído al expirar en los suyos el de ¡Viva Isabel II! Mi madre que también había caído sin sentido casi al mismo tiempo, cuando le recobró, exclamó dirigiéndose a mi padre con las manos juntas, en señal de entrañable súplica, y los ojos ciegos de lágrimas: -¡Manuel, vendamos lo poco que tenemos para enviar a este pobre hijo de nuestra alma a donde Dios le libre de la suerte que aquí le espera! Quince días después iba yo camino de Madrid, destinado a la tienda y almacén de ferretería que en la calle de Toledo, número 81, tenía don José Vicente de la Quintana, primo de mi madre y hermano del venerable párroco de mi aldea y vicario del partido eclesiástico a que ésta pertenecía". En la ferretería robó tiempo al sueño para leer a nuestros escritores románticos. En 1845 consigue un puesto burocrático en el Ayuntamiento de Madrid, lo que le permite más tiempo libre para dedicarse a la literatura. En 1851 publicó su primer libro, El libro de cantares, que le dio a conocer en los ámbitos literarios, al tiempo que inicia sus colaboraciones en La Correspondencia de España, Correo de la Moda, El Museo Universal y La Ilustración Española y Americana. En un piso madrileño comparte esperanzas y amarguras con Luis de Eguílaz, el pintor Germán Hernández y algunos más, y en un local de veladas poéticas leían sus composiciones Trueba, Núñez de Arce, Pedro Antonio de Alarcón, Eulogio Florentino Sanz... El escritor vizcaíno también frecuentó la tertulia del Café de la Esmeralda -en la calle de la Montera-. Trueba inicia la publicación de sus cuentos, género en el que llegó a ser maestro, en los que narra los aspectos amables de la realidad. Algunos de ellos, alcanzaron gran popularidad y están recogidos en diversos volúmenes: Cuentos populares (1853), Cuentos de color de rosa (1854), Las hijas del Cid (1859) y Cuentos campesinos (1860). Muchos de estos cuentos tienen como escenario ambientes rurales del País Vasco.

En 1862, las Juntas Generales de Vizcaya proclamaron a Antonio de Trueba, Cronista y Archivero del Señorío, lo que determinó que el escritor se trasladara a Bilbao para el desempeño de sus funciones, y donde, pese a reconocer su precaria formación histórica, se dedicó a recopilar información para escribir "una modesta historia general de Vizcaya", que los disturbios políticos le impidieron concluir. A esta época pertenecen sus obras, Capítulos de un libro, sentidos y pensados viajando por las Provincias Vascongadas (1864), Defensa de un muerto atacado (los Fueros) por el Exmo. Sr. D. Manuel Sánchez Silva (1865), la novela histórica La paloma y los halcones (1865), Cuentos de varios colores (1866), El libro de las montañas (1867), Bosquejo de la organización social de Vizcaya (1870), El molinerillo (1871), La familia cristiana (1871-1872), Resumen descriptivo e histórico de M.N. y M.L. Señorío de Vizcaya (1872) y la novela costumbrista El gabán y la chaqueta (1872).

Tras el paréntesis de la II Guerra Carlista, que hubo de marchar a Madrid (1873) acusado de una supuesta simpatía hacia el carlismo, volvió a Bilbao donde fue rehabilitado, nombrado Padre de la Provincia (1876) y sigue publicando un buen número de obras: Narraciones populares (1874), Exposición dirigida a las Cortes de la Nación por las Diputaciones de las Provincias Vascongadas en 16 de junio de 1876 (1876), Curiosidades histórico-literarias de Vizcaya (1878), Cuentos de madres e hijos (1878), Arte de hacer versos al alcance de todo el que sepa leer (1881), De flor en flor (1882).

Entre sus obras póstumas destacan: El libro de los recuerdos (1898), Cuentos populares de Vizcaya (1905) y Cuentos de vivos y muertos (1909).

Antonio de Trueba elevó varios memoriales a las Cortes, en relación con lo que el consideraba, en defensa de las Tradiciones Vascongadas. "Terminada la guerra (la tercera guerra carlista) -escribía el escritor vizcaíno-, Don Antonio Cánovas del Castillo, ansioso de popularidad, creyó excelente medio de alcanzarla la presentación a las Cortes de un proyecto de ley abolitorio de los fueros vascongados, y en efecto se presentó, y apenas hubo senador ni diputado que se atreviera a arrostrar la impopularidad de negarle su voto".

En uno de los edificios de la plaza elegante y recoleta de los Jardines de Albia de Bilbao, falleció Antonio de Trueba el 10 de marzo de 1889 y en dicho lugar, el 10 de noviembre de 1895, se erigió en su honor, una estatua sedente realizada por Mariano Benlliure, que se costeó con los fondo recaudados entre los vascos de América y de Bizkaia. Y como dijo tan ilustre escritor vasco: "La guerra, que Dios maldiga, y sobre todo la guerra civil, no tiene entrañas ni conoce la justicia"

Francisco Arias Solís

La fórmula salvadora es paz, libertad y justicia.

Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.

URL: http://www.internautasporlapaz.org

24/09/2009 GMT 1.0

Foro Libre: Homenaje a Rómulo Gallegos

franciscoarias @ 07:15

FORO LIBRE
ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZ
URL: http://www.internautasporlapaz.org

“Esto de cumplir años no podemos pasarlo
sin melancolía.”
Rómulo Gallegos.

HOMENAJE DE FORO LIBRE A ROMULO GALLEGOS

El próximo lunes, día 28 de septiembre, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del escritor, pedagogo y político venezolano Rómulo Gallegos (1884-1969), con motivo del 40º aniversario de su muerte.

El escritor venezolano condena la guerra, considera que es una calamidad. Gallegos no da a la revuelta tonos tópicos, sino que señala sus terribles efectos, poniendo incluso de relieve en los actos heroicos la dimisión infinita de bestialidad, en páginas realmente ejemplares. Para expresar mejor el drama de los horrores de la guerra, aparece con frecuencia un niño inocente, víctima o espectador desesperado. Gallegos ve el crimen de la guerra sobre todo en relación con el mal que produce en la juventud inocente.
Gallegos vivió exiliado voluntariamente en España (1931-1936) para eludir la senaduría que le ofreciera el dictador Juan Vicente Gómez. Regresó a Venezuela a la muerte de este, siendo Ministro de Instrucción Pública (1936) y Diputado Nacional (1937-40). Coadyuvó a la fundación del partido Acción Democrática y en 1948 ocupó la Presidencia de la República, cargo que desempeñó pocos meses, derrocado por un golpe estado militar liderado por Marcos Pérez Jiménez. Permanece exiliado en Cuba y México, hasta su regreso a Caracas (1960). Premio Nacional de Literatura y nominado al Premio Nobel de Literatura. Su educación en la literatura modernista y su profundo conocimiento de la realidad venezolana aparecen contrastados en sus novelas, lucha entre la civilización y barbarie, y en la doble embestida de su estilo: impresionismo artístico y realismo descriptivo.
Gallegos hace su entrada en el mundo literario hacia 1910 con una serie de narraciones, Los aventureros, inspiradas en el realismo más crudo. En ellas ya se advierten los primeros tonos coloristas y sentimentales que más tarde caracterizarán sus mejores obras. Su primera novela, Reinado Solar (1921), es una obra significativa. Pero ya en 1922 dos novelas cortas, Los inmigrantes y La rebelión, marcan un notable progreso. La aparición de La Trepadora (1925) señala una profunda percepción de la realidad nacional. Cuatro años más tarde, en 1929, Gallegos publica su obra maestra: Doña Bárbara; libro en que plasma la epopeya de la tierra venezolana y de sus gentes. Si una novela de Gallegos puede rivalizar con Doña Bárbara, es Canaima (1935). No menos interesante que los libros mencionados es Pobre negro (1937), novela en la que se debate el problema racial, en una valiente superación de los prejuicios. En la narrativa de Rómulo Gallegos hay otras dos novelas que vuelven a tratar el problema político: El forastero y La brizna de paja en el viento. En Sobre la misma tierra vuelve otra vez a los problemas de su patria tratando el tema de la conmoción que había provocado en el país el descubrimiento y explotación del petróleo. A los problemas de Venezuela están dedicados también los relatos del último libro publicado en vida, La doncella y El último patriota.

Francisco Arias Solís

No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

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