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FRANCISCO ARIAS SOLIS
INTERNAUTAS POR LA PAZ Y LA LIBERTAD, FORO LIBRE, LITERATURA.

04/09/2009 GMT 1.0

Mariano José de Larra por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 19:24

MARIANO JOSE DE LARRA
(1809-1837)

“Un pueblo no es verdaderamente libre
mientras que la libertad no está arraigada
en sus costumbres e identificada con ellas.”
Mariano José de Larra.

LA VOZ DE UN VERDADERO PROGRESISTA

Larra fue el primer escritor de España que consideró con gesto intelectual los problemas y vicisitudes nacionales que siempre han flotado en nuestra atmósfera. Por el enfoque siempre actual de su visión, la calidad de su ironía y el alcance de las meditaciones que fulgen en la obra de Larra, queda plenamente justificado el gusto nuevo y la vuelta a Larra que se manifestó hace ya algo más de un siglo. La iniciativa partió de la generación del 98.

Mariano José de Larra, nacido el 24 de marzo de 1809 en Madrid, cumple diecinueve años cuando se decide, en 1828, a publicar un periódico a sus expensas, El Duende Satírico del Día, sólo aparecieron cinco números, pero ya encontramos en él el esbozo de varios de los grandes temas que el escritor desarrollará en los años siguientes. Es una época de censura muy estricta: por eso debe dar prueba de gran habilidad para presentar sus críticas contra la España caótica y desecada, nula y vacía, y para abogar por otro gobierno, por las libertades y la civilización.

En agosto de 1832, después de haber ensayado otros géneros literarios, vuelve con obstinación al periodismo. Publica el primer número del famoso periódico El Pobrecito Hablador, del que saldrán catorce números. En ellos encontramos artículos tan célebres como “El castellano viejo”, “Vuelva usted mañana”, “¿Quién es el público y dónde se le encuentra?”, etc.

Larra ha comprendido que por medio de la prensa puede llegar a sus contemporáneos, modificar la sociedad, sentar las bases de un credo político y sacudir la apatía general. Estos son los motivos por los que este autor pone su genial originalidad al servicio de esta obra bien cívica.

Si Larra no hubiese escrito más que su novela El doncel de don Enrique el Doliente, su débil teatro y sus versos –aquellas odas que “el diablo le tentó a escribir”-, no nos acordaríamos en el segundo centenario de su nacimiento, de su nombre. Pero hizo artículos. Observó, criticó y analizó. Expuso con ironía y justeza. Trazó cuadros y siluetas de gran aire español. Derrochó aquí y allá juicios de universal alcance y logró en ocasiones lo que no pudo hallar en versos ramplones: el acento del verdadero poeta.

Larra tiene de don Francisco Quevedo, la crueldad y el sarcasmo implacable. Pero el verdadero y legítimo antecedente del gran articulista es, como señala Azorín, Beaumarchais. En el autor de El barbero de Sevilla se encuentra implícito el humorismo del español, que supo adoptarle originalmente con temperamento propio.

Al anochecer del 13 de febrero de 1837 Larra se suicidó. Le faltaba más de un mes para cumplir los veintiocho años. Los periódicos de la época dieron poca importancia al suicidio de Fígaro. Apenas si le dedicaron comentario alguno. Azorín se escandaliza de ello. La llamada generación del 98 y la siguiente revisaron aquel silencio como un proceso de insensibilidad española o de mal gusto. “La obra de Larra estaba acabada allí donde él la dejó –escribió Antonio Machado-, y fue el suicidio su último y definitivo artículo de costumbre”.

Larra nos recuerda constantemente que si la sociedad es una amalgama él escribe para esta sociedad, es decir, para la mayoría, en defensa de una amplia difusión de la cultura para sacar al pueblo de su marasmo.

Llegamos con esto al final de la evolución personal de Larra. Ha discernido que en una sociedad cuanto mayor es el número de individuos implicados en sus transformaciones tanto más este gran número –que llama “masa”, “masas” y “pueblo”- tiene probabilidades de transformar profundamente la historia. De aquí sus incesantes llamadas a este gran número.

El hecho de que hayamos aplicado el calificativo de “progresista” cobra así toda su significación. El elemento más importante de su evolución personal, es, sin duda, esta progresiva toma de conciencia de la realidad histórica de España, realidad móvil y no definitiva.

Y preguntamos hoy como ayer. ¿Por qué se suicidó Larra? “Larra se mató –nos cuenta Machado- porque no pudo encontrar la España que buscaba y cuando hubo perdido toda la esperanza de encontrarla”. Larra, nuestro romántico escritor, fue un peregrino en su patria. La ideó y la idealizó peregrinamente. Larra, fue un peregrino de amor, un enamorado. Y como dijo el poeta: “Fue peregrino en su patria / desde que nació. / Y lo fue en todos los tiempos / que en ella vivió”.

Francisco Arias Solís

El futuro se gana, ganando la libertad.

Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.

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03/09/2009 GMT 1.0

Arturo Cuadrado por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 21:01

Cuadrado

ARTURO CUADRADO
(1904-1998)

“Tuve el capricho y la suerte de entregarme a la famosa
generación del 98. Fueron mis amigos y maestros
don Ramón María del Valle Inclán, don Miguel de Unamuno,
don Pío Baroja, Ortega y Gasset. Con ellos he vivido,
con ellos he aprendido a luchar y también a vencer. Porque en mi
generación no sabemos de derrotas, no. Hemos sufrido persecución,
guerra, cárcel, exilio y todo se ha transformado en una canción.”
Arturo Cuadrado.

LA VOZ TRANSFORMADA EN CANCIÓN

El poeta Arturo Cuadrado, íntimo colaborador de Luis Seoane, veterano en tareas editoriales minoritarias y director de la revista Resol en su Compostela, había publicado un sólo libro en España, durante la guerra: Aviones. Prácticamente toda la obra poética de Cuadrado se editó en la República Argentina. Sus poemas tienen un tono, sereno y contenido, y una palabra justa, precisa, sean cuales fueran los temas, entre los que se repiten con cierta frecuencia, la comunicación, la muerte y la vida. Con un lenguaje en extremo sencillo, deliberadamente sencillo, el poeta transmite su ansia, su esperanza de vencer a la muerte y a la soledad, por medio de la comunicación. Expresa su amor hacia la madre, mezclado con el terror de la muerte de ella, lejos. “Buscaría para ti / El hábito reluciente de los dioses / La estela que deja el amor / O el recuerdo vivo del hijo muerto...”

Arturo Cuadrado Moure nació en Denia, el 3 de mayo de 1904 y falleció en Buenos Aires el 6 de agosto de 1998. Al fallecer su padre, maestro nacional, se traslada con su madre y hermanos a Agolada, Pontevedra, de donde era natural la madre. En 1920 se marcha a Santiago de Compostela, donde termina sus estudios secundarios y comienza a trabajar como dependiente de una tienda de telas de confección. Allí conoce a Luis Seone y Valle-Inclán. Ingresa en la masonería y trabaja como funcionario en el Ayuntamiento de Santiago. Se hace corresponsal de varios periódicos como El Pueblo Galllego de Vigo, El Sol de Madrid y de la revista literaria El Yunque, entre otros. Funda la revista Resol, hojilla volandera del pueblo y monta la librería y editorial “Niké”. Tiene una activa participación en la primera Asamblea para constituir la Asociación de Escritores Galegos, también participa en la redacción del manifiesto de Esquerda Galeguista. Interviene como Secretario General de la Comisión del Estatuto de Autonomía de Galicia en la redacción del mismo. La rebelión militar del general Franco le sorprende en Madrid, donde se había desplazado como miembro de la comisión gallega encargada de presentar el Estatuo de Autonomía de Galicia a las Cortes Republicanas. Cuadrado se casa con Amparo Alvajar en Valencia, siendo Castelao el padrino de la boda. Se traslada a Barcelona, desde donde emprende su exilio a Francia. En el vapor francés “Massilia”, fletado por las organizaciones solidarias argentinas, llega a Buenos Aires.

En la capital argentina, además de publicar su libro de poemas, Soledad imposible (1944), en la editorial Botella al Mar, y un ensayo testimonial, Muerte y permanencia de don Ramón del V.I., en los Estudios de la Universidad de la Plata, contribuye asiduamente a la presentación de casi todos los libros reimpresos y nuevas ediciones salidos de “sus” editoriales Emecé, con sus dos colecciones más importantes , “Dorna” y “Hórreo”, Nova, Botella al Mar y Camino de Santiago. En la revista Galicia Emigrante, una de las publicaciones de mayor alcance de las producidas en el exilio gallego, lo mismo que en sus emisiones radiales, Cuadrado colabora en casi todos sus números, ocupándose de la exaltación de los valores auténticos entre los argentinos y uruguayos oriundos de Galicia, contribuyendo de este modo a aumentar la cohesión entre exiliados y residentes en aquellos países. Sobre los últimos días de Valle Inclán, con quien convivió estrechamente en Santiago, publicó un detallado relato en la revista Galicia: “Agonía y muerte de V.I.”. En “Hórreo” publica la antología Veinte cuentos gallegos. Crítico de arte, el Centro Gallego premió un libro suyo sobre pintura gallega. Con Luis Seoane y Lorenzo Varela fundó y dirigió la importante revista quincenal El Correo Literario (1943-1945). En 1981 publica un nuevo libro de poema, Amar sin amor. En 1995, la Embajada de España lo condecoró con la Medalla del Mérito Civil. Y como dijo nuestro poeta: “En 1936, en enero, yo era Secretario General de la Autonomía de Galicia. Habíamos decidido por el 90% del voto popular que Galicia quería ser libre, gobernarse por sí misma. Los pueblos como los hombres tienen el derecho a dirigir su destino”.

Francisco Arias Solís

La primera víctima de la guerra es la infancia.

Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.

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Foro Libre: Homenaje a Emilio Castelar

franciscoarias @ 07:58

FORO LIBRE
ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ
URL: http://www.internautasporlapaz.org

“Jóvenes oíd a un viejo a quien oían los viejos cuando era joven.
Desechad toda idea de fundar un República con los republicanos solos
y para los republicanos solos; es la República como el sol para todos los españoles:
forma suprema de la libertad y del derecho.”
Emilio Castelar (5 de mayo de 1899).

HOMENAJE DE FORO LIBRE A EMILIO CASTELAR

El próximo lunes, día 7 de septiembre, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del orador, repúblico, escritor, historiador y catedrático gaditano Emilio Castelar (1832-1899), con motivo del 177º aniversario de su nacimiento.

Licenciado en Derecho a los veinte años, Castelar hace el doctorado un año más tarde. En 1858 obtiene la cátedra de Historia de la Universidad Central, de la que fue separado en 1864. Participa en el alzamiento de 1866, reprimido por Serrano, teniendo que huir a Francia, de donde regresa después de la revolución de 1868. Su actividad en pro de la causa republicana es incansable y cuando finalmente en 1873 llegue a la I República ocupará la más alta magistratura: ministro de Estado, primero, con Estanislao Figueras; y luego, presidente de la República, sustituyendo a Nicolás Salmerón, mandato que terminará con la disolución del Parlamento ante la terminante conminación del general Pavía.

Entre sus numerosas obras destacan, entre otras, Ideas democráticas, Fomento del progreso, Cuestiones políticas y sociales, Vida de Lord Byron, Recuerdos de Italia, El ocaso de la libertad, La redención del esclavo, Recuerdos y esperanzas, Historia de un corazón, Abolición de la esclavitud, Historia crítico-filosófica de España, La idea del progreso, Discursos parlamentarios, Discursos políticos y Ensayos literarios.

“Este andaluz -decía Azorín-, criado en Levante, apasionado del Medíterráneo, ha sido quien, para el arte, ha ensanchado más el idioma de Cervantes, Lope y Calderón”. Galdós, a su muerte, escribirá: “¡Triste ocaso! No volveremos a tener colonias. No nacerá otro Castelar”. Y La Liberté escribe a la muerte de Castelar: “Francia saluda en el hombre que desaparece a una de las más nobles figuras de este final de siglo...”

Sus contemporáneos veían en Moret, el orador que fascinaba; en Martos, el que conmovía; en Salmerón, al que aterraba; en Romero, al que halagaba; en Cánovas, al que convencía; pero Castelar era el que arrebataba y su oratoria contribuía a convertirle en la gran figura de su tiempo. “Yo creía, al visitarle -escribía Rubén Darío-, entrar en la morada de un semidiós... Su oratoria tenía del prodigio, del milagro; y creo difícil que se repita dicho fenómeno... Castelar era en ese tiempo, sin duda alguna, la más alta figura de España, y su nombre estaba rodeado de la más completa gloria”.

Francisco Arias Solís

No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

URL: http://www.internautasporlapaz.org

02/09/2009 GMT 1.0

Sylvia Plath por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 15:21

SYLVIA PLATH
(1932-1963)

“Tengo sólo treinta años.
Y como gato he de morir nueve veces.
Esta es la Número Tres,
Qué desperdicio
Eso de aniquilarse cada década.”
Sylvia Plath.

LA VOZ DE LA AMANTE DE LA PERFECCIÓN

La vida y obra de la poetisa y novelista estadounidense Sylvia Plath, eje de numerosos debates feministas, revelan el estrecho vínculo entre la mujer escritora, la locura y la historia. Las condiciones sociales de la identidad femenina y la pasión de la inspiración poética fueron temas recurrentes en su escritura. A su fama mundial contribuyó, además de su suicidio a la edad de treinta años, la condición de mujer emblemática que le otorgaron ciertos grupos de defensa de los derechos femeninos. Plath, una de las exponentes de la poesía confesional, fue una amante de la perfección. “El no ser perfecta -dijo-, me hiere”. Para muchos Plath es la poeta estadounidense más importante del siglo XX y todos la consideran una de las figuras más relevantes del panorama literario estadounidense.

Sylvia Plath nació en Boston, Massachusetts, el 27 de octubre de 1932 y falleció en Pimrose Hill, Londres, el 11 de febrero de 1963. Sus padres de ascendencia alemana se dedicaron a la enseñanza, el padre era profesor de la Universidad de Boston y un especialista en entomología y su madre profesora de alemán e inglés. A muy temprana edad la poetisa mostró su gran talento, extraordinaria sensibilidad y su tremendo amor a la literatura. Cuando escribió su primer poema sólo contaba con ocho años de edad. La muerte del padre en 1940 la marcó durante toda su corta vida. Estudió en la universidad Smith College, donde ya intentó el suicidio por lo que hubo de ser tratada en una institución psiquiátrica. Tras su brillante graduación, con una beca Fulbright se trasladó a Gran Bretaña para estudiar en la Universidad de Cambridge, donde colaboró en el periódico universitario Varsity y conoció al poeta Ted Hughes, con quien contrajo matrimonio en 1956. Su viaje de boda fue a España. La infidelidad de Hughes puso fin al matrimonio y las relaciones de éste con Assia Guttman, esposa del poeta David Wevil, acrecentaron la inestabilidad emocional y la depresión de Silvya Plath, que terminó con su vida abriendo la espita de gas en la cocina de su domicilio. Se suicidó por celos. Mucho antes había escrito en las páginas de su diario: “Tengo celos de los hombres. Una envidia profunda y peligrosa que puede corroer, imagino, cualquier tipo de relación. Una envidia nacida del deseo de ser activa y hacer cosas, no ser pasiva y sólo escucharlas”.

Antes de su temprana muerte había publicado ya un libro de poesías, El coloso (1960) y una novela autobiográfica, con el seudónimo de Victoria Lucas, La campana de cristal (1963), ambientada en la Nueva York de los años cincuenta. Entre sus libros póstumos destacan Ariel (1965), Cruzando el agua (1971) y Árboles invernales (1972). En 1982 se le concedió póstumamente el Premio Pulitzer a su colección de Poemas escogidos editada y publicada por Ted Hughes en 1981. Y como dijo la poeta estadounidense: “Quizás cuando nos encontramos deseando todo, es porque estamos peligrosamente cerca de no desear nada”.

Francisco Arias Solís

Se ama la libertad como se ama y se necesita el aire, el pan y el amor.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad dedicado a Mario Benedetti.

URL: http://www.internautasporlapaz.org

Nos gustaría contar con su participación.

Gracias.

01/09/2009 GMT 1.0

Luis Seoane por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 18:59

LUIS SEOANE
(1910-1979)

“Dieciséis años soñando día a día con el regreso
que seguramente nunca podremos realizar los que
estamos aquí y los que están en otra parte,
olvidados de casi todos...”
Luis Seoane.

LA VOZ DE LA ESPONTANEIDAD Y DE LA SOBRIEDAD

En Luis Seoane, el artista plástico y literario se conjugan sin que las esencias de ambos quehaceres interfieran u oscurezcan sus legítimos linderos. De Luis Seoane existe una abundante bibliografía que se ocupa de él como pintor, grabador, muralista, ceramista e ilustrador, pero, si a esto se une su labor lírica, narrativa, teatral y ensayística, se echa de ver del humanismo que entraña uno de los más importantes artistas gallegos en el exilio. “Un poema no puede ser sólo un prisma de colores -nos dijo Seoane-, una habilidad de unir hermosas palabras y producir sonidos; es el grito de un hombre, el desgarre que producen en su espíritu los hechos del pasado vueltos eternidad y mito.... Pretendo decir con palabras lo que supongo que no puedo expresar cumplidamente con líneas y colores, pensando que la obra de arte efectuada por el hombre significa siempre cuando se analiza en su totalidad una actitud moral”. A la lírica, el teatro, la narrativa, lo mismo que a sus artes plásticas le van bien dos adjetivos que el propio Seoane considera como constante de toda su obra: espontaneidad y sobriedad.

El pintor y escritor galleguista Luis Seoane López nace en Buenos Aires el 1 de junio de 1910 y fallece en A Coruña, el 5 de abril de 1979. Hijo de emigrantes gallegos, retorna a Galicia con seis años de edad. Hace bachillerato en A Coruña y cursa Derecho en la Universidad de Santiago, al tiempo que estudia en la Escuela de Bellas Artes. En 1929 realiza su primera exposición en la Sala de Amigos del Arte de Santiago de Compostela. En 1934, junto a Manuel Boedo, crea en A Coruña el primer “Estudio Xurídico Colectivo”, trabajando como abogado laboralista, e ingresa en el Partido Galleguista. La rebelión militar del general Franco le obliga a exiliarse en Buenos Aires, a finales de 1936. Colabora con el periódico Crítica y, posteriormente, trabaja como redactor en El Diario. Se casa por poderes con su prima Maruxa Fernández. En 1938 comienza a colaborar con la editorial Losada como ilustrador. En 1939 comienza a dirigir la revista Galicia, del Centro Gallego de Buenos Aires. Funda Emecé Editores. En 1943 funda y dirige con Lorenzo Varela y Arturo Cuadrado la revista Correo Literario. Más tarde, con Lorenzo Varela y Joan Merlí, funda y dirige la revista literaria Cabalgata, cuyo primer número fue publicado el 1º de octubre de 1946. Fue director, editorialista e ilustrador de la revista Galicia Emigrante, una de las publicaciones de mayor alcance del exilio gallego. A partir de 1963 Luis Seone reside alternativamente en Buenos Aires y Galicia.

Más de cuarenta álbumes de dibujos y grabados, ilustraciones de hermosos libros de Alberti, Lorca, Gerardo Diego, Neruda, Lorenzo Varela, etc., realizador de más de medio centenar de murales, constituyen junto a su obra pictórica, un logro y un sueño, un trabajo manual y un movimiento del espíritu, arte e ideas. Sus libros de poemas: Fardel de eisilado (1956), Na brétema, Sant-Yago (1955), As cicatrices (1959), A maior abondamento (1972), todos ellos reunidos en Obra poética (1977). El exilio, los exiliados y la emigración gallega en América y Europa son los temas centrales de su poesía. Su “esquema de farsa” Día del Emigrante Gallego, es una parodia de una ridícula y oficial ceremonia celebrada en A Coruña en 1956. Antes, como intentos de teatro popular, publicó A soldadeira (traducido al castellano) y O irlandés astrólogo. Su libro en castellano Tres hojas de ruda y un ajo verde (1949) tiene como tema las leyendas históricas gallegas. En su editorial Nova, en 1944, publica Seoane un álbum de dibujos: Homenaje a la torre de Hércules, con prólogo de Rafael Dieste. El American Institute of Graphic Arts y la Pierpont Morgan Library of New York seleccionan este albúm como una de los diez mejores libros impresos en el mundo en los últimos diez años. Su obra como crítico de arte está representada, entre otros ensayos, por Castelao artista, publicado en 1969, Eiroa (1957) y Comunicación mesturadas (1973). Y como dijo Seoane, una de las figuras más relevantes de la Galicia del pasado siglo que sufrió como tantos otros el exilio : “Cuesta mucho esperar por aquello que jamás llega y que en mi caso, en el caso de todos, nuestra esperanza, primero, fundamental, estaba cifrada, está, en el regreso”.

Francisco Arias Solís

Sin libertad la vida vale poco.

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Bernardino Fernández de Velasco por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 07:54

BERNARDINO FERNÁNDEZ DE VELASCO
(1783-1851)

“Si mis heridas se cierran
no es por benéfica planta,
sino por no separarse
sin decirle adiós el alma.”
Bernardino Fernández de Velasco.

LA VOZ POETICA DE UN EMBAJADOR

Un hecho característico del siglo XIX fue que los poetas (los escritores en general) aspirasen a ocupar un puesto en la organización política de la sociedad. El prestigio social que adquirió la poesía hizo que los poetas importantes fuesen llamados a puestos de responsabilidad administrativa o que los políticos se atrevieran a publicar su obra poética.

Esta importancia social de los poetas y de la poesía sólo es explicable si unos y otra responden a los intereses y gustos de la clase dominante. Es decir, en una época de dominio burgués, el que los poetas ocupen puestos destacados en la Administración Pública, por el hecho de ser escritores de renombre, significa que su escritura no contradice las decisiones del poder. Juan Valera observaba acerca de la poesía civil liberal de origen ilustrado: “Esta poesía de Quintana y de Gallego, tan popular por su origen (...) nunca fue popular en su fin”.

Las revistas burguesas del siglo XIX, especialmente de la segunda mitad, publican asiduamente poesía. Los nombres de los poetas corresponden a los que escriben la mejor poesía del momento.

El caso de Bernardino Fernández de Velasco que, además de ser embajador en París, fue el encargado de formar Gobierno, es un buen ejemplo de lo que hemos dicho anteriormente.

Bernardino Fernández de Velasco y Benavides, duque de Frías y conde de Peñaranda, nació en Madrid el 20 de julio de 1783. Noble y oficial del ejército al producirse la invasión napoleónica, desoye los consejos de algunos familiares afrancesados y se presenta a la Junta de Sevilla. Toma parte en distintos combates y se retira a Cádiz cuando el estado de su salud le obliga a ello.

A la llegada de Fernando VII defiende el régimen constitucional, y durante el período en que éste predomina es embajador en Londres. Restaurado el absolutismo, se retira a Barcelona y de allí a Montpellier. Regresa en 1828 sufriendo la pérdida de su segunda mujer, María de la Piedad Roca de Togores, a quien dedicaron una corona fúnebre todos los poetas de la época. Embajador de París. Elegido senador por León fue el encargado de formar Gobierno, permaneciendo tres meses en el poder (septiembre-noviembre 1838). Retornó a sus actividades privadas y sólo volvió a la vida política, al ser elegido senador vitalicio. Académico de la Real Academia Española y de la de la Historia, falleció en Madrid el 28 de mayo de 1851.

La obra poética que se conserva de este autor con el título de Obras poéticas del Excmo. Sr. don Bernardino Fernández de Velasco, duque de Frías, con prólogo del Duque de Rivas, ha sido objeto de una edición por la Real Academia Española en 1857, a la que hay que añadir su composición La muerte de Felipe II, premiada por el Liceo en 1842. Clasicista en la mayor parte de su lírica, muestra también algún sentimiento romántico como podemos comprobar en su “Romance morisco”, que finaliza con estos versos: “Llega a su campo, desmonta; / sigue llorando a su amada / y ansia que torne a la noche / para que le hable y hablarla”.

Francisco Arias Solís

La guerra es un mal que deshonra al género humano.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad

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Nos gustaría contar con su participación.

Gracias.

31/08/2009 GMT 1.0

Agustí Bartra por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 19:34

AGUSTI BARTRA
(1908-1982)

“Caen fardos de estrellas
en las barcas.
Aquel que anduvo sobre el agua
y murió tan abierto
cuelga como una lamparilla en el rincón de los murmullos.”
Agustí Bartra.

LA VOZ AVENTURERA DE LA PALABRA

Cuando tuvo que salir para Francia en 1939, Agustí Bartra, había publicado en plena guerra civil, dos poemarios: L'oasi perdut (1937) y Cant corporal (1938). En éste resonaba ya el eco vibrante de Walt Whitman, pero el fruto personal de Bartra es fruto de su largo exilio, donde ha sido el poeta que más obras ha publicado. “Antes de la guerra yo no existía como poeta -nos dijo Bartra-. Nazco con la guerra en una situación límite. Mis primeros poemas salen de la tragedia que me rodean y de la que formo parte”. Aventurero de la palabra, el verbo será su grandeza y su servidumbre. De ahí que su épica lírica singular, transida de lirismo, marque un hito.

Agustí Bartra nació en Barcelona el 6 de noviembre de 1908 y fallece en Terrassa el 7 de julio de 1982. A muy tierna edad tuvo que trabajar en una fábrica textil de Sabadell. A los veinte años marcha a Barcelona, donde realizó su servicio militar y más tarde trabajó en una fábrica de sedas de dicha ciudad. En 1935 comienza a trabajar en el Ayuntamiento de la Plaza Sant Jaume e inicia sus colaboraciones literarias en Amic y Meridíá. Fue soldado de la República. No se le conoció militancia política. Al finalizar la contienda provocada por la rebelión militar del general Franco se exilió a Francia pasando por el puerto de Boet. A su llegada al país vecino fue internado en el campo de concentración de Argèles. En Francia conoce a la escritora Anna Murià, también exiliada, con la que se casó. En su largo exilio residió en el sur de Francia, y, con posterioridad, en la República Dominicana y Cuba, hasta que fijó su residencia en México. Dos becas Guggenheim le permitieron vivir en Brooklyn y Nueva Jersey (1949-1950) y, posteriormente, ser profesor en Yale (1961) y ocupar la cátedra Juan Ramón Jiménez en la Universidad de Maryland (1969). Regresó a España el 11 de enero de 1970 y se instaló en Terrasa. Recibió la Creu de Sant Jordy de la Generalitat de Catalunya y fue nombrado hijo adoptivo de la ciudad de Terrassa, poco antes de su muerte.

Bartra dirigió la revista del exilio Lletres, asépticamente literaria, de notoria y legítima ambición artística y el suplemento literario Gaseta de las Lletres, de Nova Revista, y colaboró en diversas revistas del exilio como Las Españas, Revista de Catalunya, Nostra Revista, Germanor y Catalunya.

Entre la añoranza -su primer libro de la diáspora fue Oda a Catalunya des dels tròpics (1942)- y la espera, no siempre sosegada, de la repatriación con dignidad -Poemes del retorn (1972)-, Bartrá construyó con indomable esfuerzo, un microcosmos y volvió de América cargado de mitos y metáforas.

L'arbre de foc (1946) revela ya una voz independiente. Campos de concentración y el culto al amor como un credo forman el núcleo del libro. Màrsias i Adila (1948), es un canto a la pareja humana, mitificada, a veces con perfil de superhombres. Oda Atlántida (1951), Coral a Lluis Companys per a moltes veus (1954), igual que Rèquiem (1948) a la muerte de su padre, son cantos de trasfondo épicos. Poemes d'Anna (1955), dedicado a Anna Murià, su mujer, escritora de talento, evoca las infinitas modulaciones de la ternura amorosa. L'evangeli del vent (1956), una invocación o himno entre la autobiografía y la inventiva. En Ecce homo (incluido en su obra poética completa), la figura del exiliado, conciencia de su pueblo, emerge más que nunca. Uno de sus libros más ambiciosos y difíciles es Quetzalcòatl, recreación de un mito náhualt, cuyo personaje central es un rey y sacerdote tolteca. Bartra rinde homenaje y demuestra su enraizamiento, a México, segunda patria. En 1971 apareció la Obra poètica completa. También hay que destacar sus traducciones y, entre ellas, Una antologia de la poesia nord-americana.

Difícilmente la vida en los campos de concentración podía quedar sin su testimonio literario. La descripción de personajes en su novela Xabola (1943), de ambientes y de hechos tiene un tono ligeramente lírico, pero rezuma realidad en cada frase. El lector siente, en Xabola, las penalidades del campo de concentración: el frío, el hambre, la sarna y los piojos, la disentería y otras enfermedades, la muerte de los compañeros, la brutalidad de los guardianes, la nostalgia de un pasado confortable y la incertidumbre del futuro, la solidaridad y la insolidaridad... En 1968 se publicó en Barcelona una nueva versión de Xabola, con el título de Crist de 200.000 braços. Odisseu (1953) es una recreación de mitos homéricos. La lluna mor amb aigua (1967) es una novela, de ambiente mexicano, rural, en la que se mezclan escenas de la vida campesina cotidiana con otros de tono trascendente y épico. Para algunos críticos La lluna mor amb aigua es uno de los más interesantes y acertados experimentos de toda nuestra narrativa. Citaremos también su cuento L'Estel sobre el mur (1943).

A su retorno del exilio, Bartra siguió publicando: Deixant flors a la tomba de Rilke (1975), L'home auroral (1977) y El gos geomètric (1979). Y como dijo el poeta catalán: “¿Qué puede vencer, dime, la distancia entre el sueño / y las islas blanquísimas?”

Francisco Arias Solís

La fórmula salvadora es paz, libertad y justicia.

Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.

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Arcipreste de Talavera por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 06:43

ARCIPRESTE DE TALAVERA
(1398-1470)

“Y digote verdad, que por esta mala y desordenada
codicia e inmoderada avaricia, las mujeres malas
todas son ladronas en poco o en mucho, las manos
tienen melosas que todas las cosas se les pegan.”
Arcipreste de Talavera.

LA VOZ DE LA REPROBACIÓN DEL AMOR MUNDANO

Alfonso Martínez de Toledo, arcipreste de Talavera, escribió una de las obras maestras de la literatura medieval española, sin embargo, sus datos biográficos siguen siendo poco precisos y algunos están extraídos de su obra. Nació en Toledo hacia 1398, debió pertenecer a una familia distinguida, a juzgar por el blasón que figura en su tumba; hacia 1427 visita Valencia, Tortosa y Barcelona, fue capellán del Rey, y arcipreste de Talavera antes de 1436, y en 1448 era porcionario de la catedral de Toledo y uno de los capellanes de la capilla catedralicia de Reyes Viejos. Murió hacia 1470.

En 1443 escribió Atalaya de las crónicas, en la que se propone recopilar todos los reyes, comenzando por los godos y terminando con Enrique III de Castilla; también son suyas dos hagiografías la Vida de San Idelfonso y la Vida de San Isidoro. Su obra principal, el Corbacho, o Reprobación del amor mundano, que “fabla de los vicios de las malas mugeres e complexiones de los hombres”, y que no quiso titular: “Sin bautismo sea por nombre llamado “Arcipreste de Talavera” donde quier que fuere levado”. Aunque ha prevalecido el de Corbacho, debido al parecido con el Corbaccio del italiano Boccaccio. Este libro se conoce a través de un solo manuscrito y de varias ediciones del siglo XV, que parecen indicar la existencia de otro o de otros manuscritos. El libro se divide en cuatro parte, de temas muy variados, como variado es el estilo. La primera es un tratado contra la lujuria; la segunda, una sátira mundana, cáustica y festiva, trata de “los vicios, tachas e malas condiciones de las perversas mugeres”, como son las avariciosas, codiciosas, envidiosas, inconstantes, desobedientes, soberbias, vanagloriosas, borrachas, cotillas y las que no discriminan sobre a quién aman. En la tercera parte se estudia la naturaleza humana y su disposición para el amor, teniendo en cuenta las complexiones de los hombres y las influencias astrológicas. La cuarta y última parte, por él llamada “media parte”, trata de la sabiduría de Dios, sazonándolo con abundantes argumentos escolásticos bien manejados. El Corbacho está dirigido a una segunda persona que abarca a la inmensa mayoría: hombres, mujeres, ricos, pobres, etc., y su estilo está lleno de caracteres habituales en la prosa del siglo XV: hipérbaton latinizante, amplitud retórica, acumulación de sinónimos, etc. En el Corbacho podría hablarse de tres niveles de lenguaje: culto, popular y semiculto.

Esta sátira fue respondida por obras apologéticas de las mujeres como el Triunfo de las donas, de Juan Rodríguez del Padrón y el Libro de las claras e virtuosas mujeres, de don Álvaro de Luna. El Corbacho, que se aparta del carácter espiritualista de la misoginia europea, no puede extrañar situado entre el arcipreste de Hita y Fernando de Rojas. Su autor refleja por un lado una brutal carnalidad, mientras por otra parece esbozar una ascética espiritualidad que no sabemos si tomar en serio, porque en la última página de las ediciones posteriores a 1498 se arrepiente de las severas moralidades que ha expuesto: “El autor faze fin a la presente obra e demanda perdón si en algo de lo que ha dicho ha enojado o no bien dicho”. Pese a todo, Martínez de Toledo salva el vínculo del matrimonio, que las mujeres transgreden constantemente.

El objetivo de Martínez de Toledo fue reprobar el amor mundano y exaltar el divino, dejando sólo dos cartas a la elección: condenación eterna por el disfrute pasajero o salvación. Hay sin embargo, una característica en el Corbacho que lo distancia del Libro del Buen Amor: aunque ambos execran el pecado sexual, el arcipreste de Talavera no es un gozador, como el de Hita, sino, antes bien, un hombre ceñido a la severidad.

Hay párrafos en el Corbacho que ofrecen muestras de lenguaje popular, rápido, con abundantes giros dialogales que, rechazando la aridez didáctica, convierten a esta obra en novela, en un antecedente de la picaresca, como, por ejemplo, en el pasaje en que una mujer lamenta la pérdida de un huevo y que termina con esta frase: “Y en esta manera dan bozes e gritan por una nada”.

Francisco Arias Solís

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29/08/2009 GMT 1.0

Juan Rulfo por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 09:29

JUAN RULFO
(1918-1986)

“Se trabaja con imaginación, intuición y una verdad
aparente; cuando esto se consigue, entonces se logra
la historia que uno quiere dar a conocer.”
Juan Rulfo.

LA VOZ DE UN MITO LITERARIO

El escritor mexicano Juan Rulfo es uno de los más destacados de la literatura hispanoamericana contemporánea. Pocas veces una obra tan breve, con solo dos títulos, han dado a su autor tan gran reconocimiento. Durante sus infancia vivió las violentas revueltas campesinas en su región natal, provocadas por la sublevación cristera, que al grito de ¡Viva Cristo Rey! y con el cómplice silencio de las autoridades eclesiásticas se opuso a las leyes promulgadas por el gobierno de Calles para subordinar la Iglesia al Estado. Estas luchas cristeras enlutaron a la familia de Rulfo, ya que su padre fue asesinado, y tuvieron una gran influencia en su literatura. Tal vez nunca un escritor, partiendo del ámbito localista, ha conseguido trascender con mayor acierto la historia real hacia espacios tan universalistas, pasando de lo real a lo fantástico en una atmósfera poética. Su obra se caracteriza por la utilización de nuevas técnicas narrativas y el uso elaborado del lenguaje popular, la desaparición de las fronteras entre la realidad y la imaginación y un peculiar tratamiento del tiempo. “El tiempo no transcurre en el espacio -nos dijo Rulfo-, como si tan sólo existiera suspendido en la atmósfera”. Es uno de los grandes escritores que pertenecieron al llamado “realismo mágico” hispanoamericano y se ha convertido en un mito literario.

Juan Rulfo nació en Sayula, Jalisco, el 16 de mayo de 1918 y falleció en Ciudad de México el 7 de enero de 1986. Vivió una gran parte de su infancia en San Gabriel, infancia que estuvo marcada por la violencia de los acontecimientos de la sublevación cristera. A los seis años perdió a su padre, asesinado de un disparo en la nuca, y cuando contaba solo diez, falleció su madre. Estudió en un internado y en el seminario de Guadalajara. En la Ciudad de México asiste a algunas clases de historia del arte en la Facultad de Filosofía y Letras. En abril de 1948 contrae matrimonio con Clara Aparicio Reyes. Tras diversos empleos, desde 1962, dirigió el departamento de publicaciones del Instituto Nacional Indigenista. Obtuvo en 1970 el Premio Nacional de Literatura y en 1983 le fue otorgado el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

Se inició con El llano en llamas (1953), colección de quince cuentos muy originales y de estilo sencillo. Temáticamente transmiten el mundo rural mexicano donde conviven la miseria y la violencia en la existencia de unos campesinos marginados y duros. Sus renovaciones técnicas hacen de los relatos pequeñas piezas maestras que se separan del realismo tradicional. Pedro Páramo (1955), novela magistral, consolidó la fama del autor. Recibida en principio como novela de denuncia, ya que refleja el dolor de su tierra en su forma más universal, y como testimonio de la injusticia, aspecto que es profundamente cierto, pronto fue descubierta como un rico escenario donde cobran fuerza los valores míticos, el fatalismo, la magia y la poesía, en una estructura de imágenes en que se borran los límites entre la realidad y la alucinación, entre el presente y el pasado, entre la vida y la muerte. La presencia de un pueblo muerto, habitado por fantasmas que evocan el pasado doloroso bajo el caciquismo de Pedro Páramo, produce un cuadro estremecedor donde el lector siente la ambigüedad inquietante de estar entre vivos o entre espíritus que no han encontrado el descanso eterno. Esta visión es posible gracias a la magistral utilización de técnicas narrativas: saltos en el tiempo constantes, cambios de puntos de vista, alternancia de monólogos y diálogos, fusión de evocaciones y anécdotas presentes, etc. Pedro Páramo, en consecuencia, ha sido considerada como una metáfora mexicana de la desorientación del hombre moderno. “En realidad es la historia de un pueblo que va muriendo por sí mismo -nos dijo Juan Rulfo-. No lo mata nada. No lo mata nadie. Es el pueblo. El pueblo que nunca tuvo conciencia de lo que podía desde la situación en que estaba”.

En 1980, Rulfo publicó los guiones cinematográficos recogidos en El gallo de oro. Varios de sus relatos han sido llevados al cine (por ejemplo, El despojo y La fórmula secreta, corto y mediometraje, respectivamente), habiendo actuado en algunas películas el mismo autor. Y como dijo el gran novelista mexicano: “El tiempo es más pesado que la más pesada carga que puede soportar el hombre”.

Francisco Arias Solís

Paz y Libertad.

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28/08/2009 GMT 1.0

Eduardo Barrios por Francisco Arias Solís

franciscoarias @ 18:41

EDUARDO BARRIOS
(1884-1963)

“Tres públicos reciben la obra de arte; el superior,
uno de segunda y de tercera otro. Sólo deben
interesarnos el primero y el último; pues el de primera
es la sensibilidad refinada y de conciencia, y el de tercera
el de la frescura y espontaneidad.”
Eduardo Barrios.

LA VOZ DE UN NARRADOR ARISTOCRÁTICO Y MUY POPULAR

Los novelistas hispanoamericanos han creado un tipo de novela social con personajes humanos bien logrados, en los que se han profundizados en los caracteres, haciendo de ellos unos estudios acabados; un novelista que en este sentido merece especial atención es el chileno Eduardo Barrios, uno de los autores más leídos, como lo demuestran las ediciones de sus obras. Su novela Gran señor y rajadiablos (1948), al año siguiente de su aparición había sido editada nueve veces y agotados cien mil ejemplares. Barrios,dentro de una máxima pulcritud artística, sin halagos para el lector vulgar, sabe mantener viva la atención del público.

Eduardo Barrios es un narrador aristocrático y muy popular a la vez. Dándose con noble trabajo de escritos a la sabiduría y a la sinceridad, logra novelas cada vez más perfectas. En el cuento tiene narraciones muy atractivas que figuran ya en las antologías de Hispanoamérica.

Eduardo Barrios Hudtwlcheer nace en Valparaíso el 25 de octubre de 1884 y muere en Santiago el 13 de septiembre de 1963. A la muerte de su padre, con cinco años de edad, se establece con su madre en Lima. Donde hubo de recorrer varios centros de enseñanza. A los quince años regresa a Chile e ingresa en la Escuela Militar, que abandona antes de ser oficial. Recorrió toda la América Latina, realizando trabajos muy dispares como comerciante, buscador de minas, vendedor de estufas económicas, viajó entre cómicos y saltimbanquis, levantó pesas en un circo, se empleó en oficinas salitreras, etc. Al volver a Santiago trabaja como funcionario de la Universidad de Chile y como taquígrafo en la Cámara de los Diputados. En 1910 contrae matrimonio con Deifiria Passe. Cinco años más tarde es redactor del diario La Mañana. Colabora en Pluma y Lápiz, Zig-Zag, Pacífico Magazine y otras publicaciones. En 1920 contrae segundas nupcias con Carmen Rivadeneira. Dirige la revista Atenea, de la Universidad de Concepción. En 1927 es nombrado Director del Servicio de Bibliotecas y Archivos. Ese mismo año con el gobierno de Carlos Ibáñez, accede al cargo de Ministro de Educación, cartera que desempeñó hasta noviembre de 1928. Fue redactor de los diarios El Mercurio y Las Últimas Noticias. En 1946 obtuvo el Premio Nacional de Literatura. En 1953 es nombrado nuevamente Director del Servicio de Bibliotecas y Archivos, vuelve a ser Ministro de Educación e ingresa en la Academia Chilena de la Lengua.

Sus dos novelas más importantes, El niño que enloqueció de amor (1915) y El hermano asno (1922), cuentan con un clima semejante; en la primera lo crea el diario de un niño hipersensitivo que a los diez años se enamora de un mujer; sus sufrimientos le condenan a la enfermedad y luego a la locura. El caso psicológico de El hermano asno lo narra un franciscano que no ha olvidado su pasado mundano ni su amada, a cuya hermana menor encuentra ahora. La pasión vuelve a surgir en él; pero otro franciscano tenido por santo trata de violar a la muchacha en la oscuridad del locutorio. Posteriormente Barrios contempló la realidad chilena Tamarugal (1944) y sobre todo en Gran señor y rajadiablos, que exalta la memoria de un patrón agrario, cuya vida relata en la niñez, adolescencia, juventud, madurez y vejez; si resulta interesante el ahonde en el personaje, no lo es menos el cuadro que ofrece de Chile desde la perspectiva de un ser que pretendió volver la espalda a su época y rechazar la máquina porque de ella deriva tristeza en la faena. Otras novelas muy interesantes de Barrios son Un perdido (1917) y Los hombres del hombre (1950). Entre sus piezas dramáticas destacan: Mercaderes en el templo (1910), Lo que niega la vida. Por el decoro (1913) y Vivir (1916). Sus narraciones breves están reunidas en Del natural (1907), Páginas de un pobre diablo (1923), de trasfondo autobiográfico, y La vida sigue (1925). Y como dijo el gran novelista chileno: “Si antes la labor del campo fue mezcla de trabajo y fiesta, en lo venidero sólo habrá esfuerzo, monotonía, fatiga...”.

Francisco Arias Solís

La paz no se reduce a la ausencia de guerras

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad

URL: http://www.internautasporlapaz.org

Nos gustaría contar con su participación.

Gracias.

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